Este texto debió ser escrito antier, la periodicidad será cada tercer día, pero mi computadora se desprogramó por la interrupción de la corriente eléctrica, hasta ahora está funcionando. Le agradezco a mi amigo, Jaime Suárez, las observaciones hechas a este blog, pero debo aclararle que es imposible agotar un tema como la ciencia o el arte en un párrafo, más bien mi intención es ir retomando cada tema, además, debo considerar que el texto no sea muy largo para que no canse al lector. Ensayaré la forma que propone Jaime, a ver qué sale:
El martes 24 le llevé un ejemplar de "Luna bajo el árbol" a Silvia Molina, Directora deL Departamento de Literatura del INBA, al verme entrar a su oficina, me dijo:
--Tienes el pelo completamente blanco, Jaime.
--Tengo 58 años...
--Yo te gano...
--Felicidades por tu ratificación del cargo en este sexenio. Temía que llegara otra persona, a veces nombran a personas que desconocen el medio, en cambio tú has hecho una excelente.
--Pues sí, tengo la suerte de seguir aquí.
Conocí a Silvia 20 años atrás, cuando era profesor del Colegio de Bachilleres y la invité a mi plantel, su discurso era:
--Yo pensaba que la Literatura era algo formal, con un lenguaje culto, pero cuando leí a José Agustín me di cuenta de que se podía escribir como se habla; así escribí "La primavera debe seguir gris", que obtuvo el premio de primera novela, para mi sorpresa, pues yo era una joven desconocida, después del premio decidí estudiar Letras Hispánicas; la novela trata de la vida que compartimos José Carlos Becerra, un poeta tabasqueño y yo, en Londres, durante la época de los sesenta.
El segundo libro de Silvia fue una novelita "Asunción Kan", la historia de un indígena tabasqueño; después publicó un libro de cuentos y otras novelas más, libros que tiene mucho de autobiográficos, escritos con un estilo distinto al lírico, espontáneo y emotivo de "La primavera debe seguir gris".
Este discurso ella lo repetía en cada plantel que yo trabajaba, así conocí su casa porque iba a recogerla, a su esposo y a sus dos hijas. A través del tiempo ella no ha perdido su sencillez, su amor al trabajo y su interés por la literatura mexicana. Una muestra de ello fue la presentación de mi segundo libro, "En el ojo de la gaviota", en la Casa del poeta.
En su escritorio está la foto de su hija mayor cargando a su nieto, Silvia es abuela, una abuela feliz. Caundo me despedí me dijo:
--Te voy a programar una lectura de "Luna bajo el árbol" en La casa del poeta, pero será hasta dentro de tres o cuatro meses...
--Gracias.
En la cartelera cinematográfica esta "Alerta solar"; mi nieta, una niña de diez años, me platicó el domingo que cuando la estaba viendo prefirió salir de la sala, por las escenas de suspenso y miedo. La propaganda dice: "Un grupo de científicos descubre que el sol morirá dentro de 50 años y que la única forma de impedirlo será injertarle una bomba para hacerla estallar en su interior. Pasada mañana comentaré esto porque ya me alargué. Termino con un poema donde se ve al cielo de otra manera:
Un cielo azul con una estrella
en el centro,
el oscuro contorno de las montañas,
el canto de los grillos.
Por nada del mundo cambiaría este anochecer.
El poema es de "Luna bajo el árbol"
miércoles, 2 de mayo de 2007
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