Anoche vi la película documental "JC CHÁVEZ" de Diego Luna, a través de la misma me acerqué al pueblo, en este caso al de Sonora y Sinaloa: Diego entrevista a choferes, boxeadores, managers, promotores, Carlos Salinas de Gortari, en fin personas que, por voluntad propia, nunca tendrán un libro entre las manos. Me pareció buena la película porque José Agustín desenmascara el hecho de haber usado políticamente al boxeador, como medio para que la gente no pensara en los problemas que aquejaban al país.
Leí en algún periódico que en México nos importa más el futbol que la Economía o la Política. En estos días la participación de la Selección subveinte y la Nacional en la Copa América, nos tienen pendientes de un balón.
Estoy hablando de la cultura popular, tan importante como aquélla que habla de la ciencia o el arte. Menciono el box y el futbol porque yo mismo practiqué estos deportes, es decir hablo de la vida. La vida que comunica un libro es diferente, es otra realidad, artificial, planeada, dilatada desde su concepción hasta su aparición. Digamos que ambas culturas se complementan porque ambas son necesarias.
Creo que todos podemos escribir, prosa o poesía, podemos si queremos. Cuando hablamos hacemos literatura oral, todos y cada uno, punto y aparte sería analizar si esa literatura personal es buena, mala o regular. Recuerdo que cuando niño la persona que me hizo amar el lenguaje hablado fue Pedro Moreno, un joven vecino, pintor de brocha gorda y borracho de fin de semana, que tenía tal estilo para hablar que creaba metáforas a cada rato, gracias a un repertorio de palabras que sacaba de la lectura del periódico, pues sólo estudió hasta tercero de primaria.
Recuerdo que García Márquez dijo una vez que "Cien años de soledad" es la historia oral de Aracataca que su abuela le contó de niño, es decir, esta grandiosa novela está escrita como se habla, no como se escribe. Don Quijote también refleja el habla popular a través de Sancho Panza y otros personajes como labriegos, herreros, mozas, etc.
Antier empecé una novela que cuenta la historia de diez mujeres y, para quitarme de problemas técnicos, decidí escribirla como se habla. A ver qué sale.
Para terminar, cuando veo la transmisión del beisbol por televisión, encuentro una serie de frases poéticas: "se robó la base; ponchado; abanica el aire; estraik cantado; el serpentinero; sube a la loma; se voló la barda..." este lenguaje nos mete a otra realidad, como toda poesía, nos transporta a un lugar de la mente que no es real pero es placentero.
miércoles, 4 de julio de 2007
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