lunes, 25 de junio de 2007

LAS EMOCIONES (III)

El Dalai Lama dice que cuando va a un supermercado todo es llamativo para él y desea comprar algo, un reloj por ejemplo, pero mira el suyo, ve que es muy bueno y desiste, no compra cosas innecesarias, sabiendo que la parte del hombre que más debe trabajar el mismo ser humano es dejar de cometer actos erráticos, debemos ser bondadosos. Señalaremos tres factores saludables para la mente:
El desapego: cuando voy al supermercado siempre veo carros repletos de alimentos, compro dos o tres cosas pero invariablemente me traigo dos accesorios innecesarios: un botella de vino a bajo precio y una botana para cenar: no he cultivado el desapego lo suficiente.
El amor: nunca cultivaremos lo suficiente este acto, amar la naturaleza, los animales (la mayoría tenemos un perro en la casa), nuestros vecinos, compañeros de este viaje que no sé cuando será interrumpido, llamado vida. Literalmente, debemos amar a todo ser vivo; es un aprendizaje lento y difícil pero se puede, a veces pensamos que no podemos amar a una persona que nos cae mal, pero no es difícil ver ella los defectos que no queremos en nosotros, así que su presencia nos enseña cómo NO debemos actuar.
La sabiduría: la mente debe estar llena de luz (lúcida) y de sabiduría, en estado de alerta permanente, para vivir a plenitud cada segundo de nuestra existencia.

Los actos que nos procuran sufrimiento son:
La ignorancia, acerca de mí mismo, de quienes me rodean y del conocimiento en general, pienso en las personas que viven en barrancas o en las costas ignorando que el suelo que habitan los pone en riesgos constantes. La ignorancia genera falta de confianza, indolencia (flojera) y falta de concentración. Veo en la calle a personas que caminan sin rumbo fijo, sin propósito en la vida, vegetando, pienso que esas personas pueden encauzar su energía y ser productivos pero su ignorancia los limita.

El Dalai Lama dice que para no sufrir debemos incrementar las situaciones o actos que nos hacen sentir bien y abandonar las que nos provocan malestar, lo cual parece sencillo pero debemos practicarlo con una mente vigilante.