viernes, 15 de junio de 2007

BLANCO, BRACHO Y GERVITZ

Carmen, una amiga del Club de lectura "Las Aureolas, me comentó que es difícil entender a los autores citados, le expliqué que estos autores requieren mucho del intelecto; transcribiré un texto de cada uno, para comparar sus estilos:
Campanas a los lejos,
campanas de los montes,
el eco del invierno
duplica las ventanas.

Un becerro enclenque
se muere en el corral.
Un toro deslumbrante
contempla la llanura.

Allí donde la acacia
florece al mediodía.
Allí donde germinan
las nubes en el agua.

Guerreros del instante
brillando en la ladera
camino a la vituperada
piedra de la fundación.

En este texto Alberto Blanco, por medio de cuatro imágenes, nos describe un pueblo. Un texto de Coral:

Luz,
respiros,
sendas furtivas entre las aguas, en la lenta tensión
de la materia.
En su trama vital. Esteros, lindes

en que anida y arraiga.

Cierto camino de la luz, la luz que es fundamental para el ojo humano, es seguido por la poetisa... Veamos un texto de Gervitz:

Escucho a través de paredes subterráneas como los presos que se dan señales unos a otros

Memoria ¿Me oyes?
Creces como lo que se olvida.
Y aquélla que soy ofrece perdón a la que fui

Sobre la mesa unas fotografías
Esa muchacha la de la izquierda al frente. sí, ésa soy yo.

A diferencia de los poetas tradicionales, estos tres mexicanos no hablan desde el "Yo", sino que se despersonalizan: en el primer caso, la descripción es fría, ningún verso denota el estado de ánimo del poeta; en el segundo, el motivo, la luz, es más importante que hablar de sí misma; en el tercero, de plano la poetisa está fuera de sí, se ve a si misma como un objeto inanimado (la fotografía), lo cual le sirve para preguntarse ¿Quién soy?
En conclusión, estos tres poemas descriptivos no muy fácilmente se entienden, hay que leerlos y releerlos, sin embargo, cuando se entienden cabalmente, producen la sensación de que la comunicación con el poeta se ha completado y que se podría platicar con él de este poema.