jueves, 7 de junio de 2007

Coral Bracho

Tiene mucho de arbitrario nombrar al mejor poeta de México, para algunos es José Emilio Pacheco, por si hubiera dudas ahí están los premios internacionales que ha recibido en Sudamérica; mi elección de Alberto Blanco es porque me identifico con su forma de escribir, por la misma razón considero a Coral Bracho, a Gloria Gervitz y a Elsa Cross las más notables.
A Coral la he visto sólo en las presentaciones de sus libros, llega acompañada de su esposo, su físico es delgado. Los textos que reproduciré son fragmentos de una antología publicada por el CONACULTA, antología que comprende sus tres libros publicados: "Peces de piel fugaz","El ser que va a morir" y "Tierra de entraña ardiente". Coral nació en 1951 en la Ciudad de México.

Agua de medusas,
agua láctea, sinuosa,
agua de bordes lúbricos; espesura vidriante --Delicuesencia
entre contornos deleitosos. Agua --agua suntuosa
de involución, de languidez

He aquí la mirada del poeta, tratando de aprehender la esencia del agua, tratande mostrar sus propiedades...

Desde la exhalación de estos peces de mármol,
desde la suavidad sedosa
de sus cantos,
de sus ojos ornados
de arenas vítreas,
la quietud de los templos y jardines

A partir de una descripción, la poetisa coloca adjetivos a los peces que su belleza intensifican.

Vivo junto al hombre que amo;
en el lugar cambiante;
en el recinto que colman los siete vientos. A la orilla del
mar.
Y su pasión rebasa en espesor a las olas.
Y su ternura vuelve diáfanos y entrañables los días.
Alimento
de dioses son sus labios; sus brillos graves
y apacibles

El texto anterior está completo y se titula "Sus brillos graves y apacibles".
Coral Bracho es, sin duda, una finísima poeta.