domingo, 1 de julio de 2007

LAS EMOCIONES (VI Y ÚLTIMA)

El final del camino. Repaso. Creo que me faltó hablar de la ilusión o las ilusiones como decimos en México: "Seré rico algún día; viviré un gran amor; dejaré un gran legado mis nietos." ¡Cuánto daño hacen esas ideas que nos desvían de al realidad! Sin embargo también pueden ser buenas, si son factibles, yo por ejemplo visualizo que algún día publicaré un libro en Japón, eso me estimula.Recuento.Hablamos de cincuenta estados mentales. Tengo quince años tratando de eliminar los estados mentales aflictivo e incrementando los sanos, sé que un árbol de manzanas entrega sus frutos sin pedirnos nada a cambio, ojalá algún día yo pueda imitarlo.

Los chacras o centros de energía de nuestro cuerpo, distribuídos a través de nuestro eje, tiene como base el de la sobrevivencia y reside a la altura del sexo, su opuesto está en la coronilla y representa el grado de espiritualidad que cada quién. Terminé el texto anterior con una cita del Dalia Lama que alude a su extraordinaria fuerza espiritual. Algunos seres son gobernados por el chacra del corazón y se enamoran a la menor provocación; otras personas son dominadas por el chacra del vientre y tienen el mismo muy prominente; los escritores tienen muy desarrollado el chacra de la frente o del pensamiento. Es obvio que todos los puntos de energía son importantes, pero está en nuestras manos desarrollar el chacra espiritual, esa aurolita que le colocan los pintores a los santos. No me imagino tratando de incrementar los chacras inferiores porque eso apresuraría mi llegada al cementerio. Es tan bella la vida, ahora mismo veo el campo verde y húmedo, el cielo poblado de grandes nubes y una paz que recorre mi calle, sobre la que descansa un perrrito.

Mis poemas buscan la sutileza espiritual porque creo que ahí reside la esencia humana. Esta serie, Las emociones, es una invitación para que el lector piense en sí mismo y escriba poesía:

Una garza vuela al amanecer.
Una golondrina pasa al atardecer.
¡Oh abril!

viernes, 29 de junio de 2007

LAS EMOCIONES (V)

Alguien se preguntará: "¿Hacia dónde vamos con esta serie de textos?" Vamos hacia la poesía, en el primer texto hablé de los pasos que cualquiera puede dar para construír un poema, ahora estamos llegando al final del proceso de limpiar la mente de impurezas para tener pensamientos limpios, claros y firmes; este fue el camino que Gandhi recorrió, al cual dedicó toda su vida; si vamos en sentido opuesto y deseamos una mente sucia, eso seremos: "Mente sana en cuerpo sano", decían en Roma.

Terminaremos ahora con los once estados mentales saludables:
La bondad: el deseo de ayudar a mi familia, mis vecinos, mi Patria, sin perderlo de vista jamás.
La ecuanimidad: igual ánimo, significa literalmente, alude a que nuestro estado de ánimo debe ser homogéneo, sin altibajas, neutro, objetivo, sin exageraciones. Actualmente los jóvenes, sobre todo, ven la vida como una ocasión para divertirse, para disfrutar de los placeres efímeros, no como una gran responsabilidad; si sus decisiones fueran bien pensadas, serenas, su actitud sería constructiva y colaboradora, sin pérdida de tiempo.

Finalmente, el Dalai Lama ennumera el sueño, el arrepentimiento, la investigación y el análisis cuidadoso como estados mentales variables porque pueden ser puros o impuros: el sueño puede ser agradable o puede ser una pesadilla; el arrepentimiento puede ser de una acción buena o de una mala; la investigación y el análisis pormenorizado, instrumentos de los científicos por excelencia, también pueden usarse para cometer actos ilícitos o inmorales.

"El más elevado ideal espiritual es el cultivo de la bondad, el amor y la comprensión hacia todos los seres vivos y la contribución a su bienestar en el máximo grado posible."

miércoles, 27 de junio de 2007

LAS EMOCIONES (IV)

La mayoría de las personas prefiere leer poemas que hablan del sufrimiento, la tristeza y la desgracia: "Yo no puedo tenerte ni dejarte" (Sor Juana Inés de la Cruz); "Desde el fondo de tí y arrodillado" (Neruda); "Yo nací un día / que Dios estuvo enfermo" (Vallejo); "Fuensanta, tú conoces el mar / dicen que es menos hondo / y menos negro que el pesar" (López Velarde)... Las religiones también dicen que venimos a sufrir para ganarnos un lugar en el más allá. Lo anterior viene al caso porque, como dije antes, el lado negativo del hombre le gana la batalla cotidiana a lo positivo. Personalmente me interesa escribir poemas que hablen de la belleza de las emociones, del amor a la vida, sin embargo, para lograrlo debo cultivar el amor y la bondad cada día, además de:
El vigor: la disciplina mental para no perder el tiempo de mi vida, aprovecharlo lo mejor posible; la fuerza de la mente para no dejarse arrastrar por la depresión sino por el optimismo en los momentos de crisis.
La flexibilidad: el cuerpo y la mente tienen hábitos, rutinas, debido a la falta de flexibilidad de nuestra mente; una mente flexible es aquélla que no pierde de vista su objetivo de lograr una mente serena, ecuánime y bondadosa.
El cuidado: nuestro cuerpo está sujeto a múltiples complicaciones, es nuestra responsabilidad mantenerlo en las mejores condiciones, eso limpia la mente.

Pasemos ahora a las emociones que nos perjudican y debemos eliminar:
La pretensión: aparentar ser un superior, sin serlo. Ayer tuve un vivo ejemplo de lo anterior en un centro comercial: un sujeto se paseaba, en el área de libros y revistas, a grandes pasos y hablaba en voz alta por el celular dando gran importancia a sus palabras, terminaba y marcaba otro número, repetía el monólogo... Lo repitió durante media hora, así que lo aprendi de memoria, cuando salí, él seguía caminando y hablando; estos seres me despiertan una mezcla de compasión y tristeza. Un ser superior no necesita aparentarlo, es superior porque trabaja en eso.
El engreímiento: la necedad ante quien le demuestra a uno que no tiene la razón, aferrarse a una actitud absurda y negativa, sabiendo que se está ganando la antipatía de los demás: un padre que agredió a su hijo en plena calle, hace unos días, para que no volviera a desobedecer sus órdenes.
La desvergüenza: cometer actos indebidos y aparentar orgullo por eso.

La decisión de trabajar sobre mí mismo para escribir cierto tipo de poesía es personal, pero otra persona puede decidir lo contrario, parafraseando a Emiliano Zapata "La mente es de quien la trabaja".

lunes, 25 de junio de 2007

LAS EMOCIONES (III)

El Dalai Lama dice que cuando va a un supermercado todo es llamativo para él y desea comprar algo, un reloj por ejemplo, pero mira el suyo, ve que es muy bueno y desiste, no compra cosas innecesarias, sabiendo que la parte del hombre que más debe trabajar el mismo ser humano es dejar de cometer actos erráticos, debemos ser bondadosos. Señalaremos tres factores saludables para la mente:
El desapego: cuando voy al supermercado siempre veo carros repletos de alimentos, compro dos o tres cosas pero invariablemente me traigo dos accesorios innecesarios: un botella de vino a bajo precio y una botana para cenar: no he cultivado el desapego lo suficiente.
El amor: nunca cultivaremos lo suficiente este acto, amar la naturaleza, los animales (la mayoría tenemos un perro en la casa), nuestros vecinos, compañeros de este viaje que no sé cuando será interrumpido, llamado vida. Literalmente, debemos amar a todo ser vivo; es un aprendizaje lento y difícil pero se puede, a veces pensamos que no podemos amar a una persona que nos cae mal, pero no es difícil ver ella los defectos que no queremos en nosotros, así que su presencia nos enseña cómo NO debemos actuar.
La sabiduría: la mente debe estar llena de luz (lúcida) y de sabiduría, en estado de alerta permanente, para vivir a plenitud cada segundo de nuestra existencia.

Los actos que nos procuran sufrimiento son:
La ignorancia, acerca de mí mismo, de quienes me rodean y del conocimiento en general, pienso en las personas que viven en barrancas o en las costas ignorando que el suelo que habitan los pone en riesgos constantes. La ignorancia genera falta de confianza, indolencia (flojera) y falta de concentración. Veo en la calle a personas que caminan sin rumbo fijo, sin propósito en la vida, vegetando, pienso que esas personas pueden encauzar su energía y ser productivos pero su ignorancia los limita.

El Dalai Lama dice que para no sufrir debemos incrementar las situaciones o actos que nos hacen sentir bien y abandonar las que nos provocan malestar, lo cual parece sencillo pero debemos practicarlo con una mente vigilante.

jueves, 21 de junio de 2007

LAS EMOCIONES (II)

Yo les llamo emociones pero el Dalai lama les llama estados mentales, cuando hablé de mi forma de iniciar un poema, mencioné cinco de ellos: la sensación, el reconocimiento, el establecimiento de la conexión, la atención y el contacto, estados mentales que uno puede unir. Luego escribí sobre los estados aflictivos, aquéllos que nos hacen sufrir y nacen de la ira.
Ahora escribiré acerca de tres estados mentales que nos proporcionan bienestar.
La confianza: cuando actuamos con seguridad en nuestra vida diaria y en el trabajo, sabiendo que podemos cometer errores, pero confiando en que nuestras acciones nos llevarán a buen fin, seguimos adelante. Así evitamos caer en la tristeza, el estrés o la depresión.
La vergüenza: el hecho de cometer un error y reconocerlo internamente, para no volver a cometer la misma acción o una perecida, confiando en corregir para no afectar a los demás.
La conciencia: consideración a los demás, tanto a los ricos como a los pobres; tanto a los vecinos como a los científicos... considerar que son humanos, igual que yo, imperfectos pero perfectibles.

En el caso contrario, mencionemos acciones que nos hacen padecer:
El apego: adicción, dependencia de objetos (mi auto o mi casa), personas (mi esposa o mi hija), actos (sexual o afectivo), que nos impiden pensar y actuar con libertad, nos encadenan a ellos porque creemos que sin ellos nuestra vida es insatisfactoria, impidiéndonos ver que nos hacen dependientes. Del apego dependen la malicia (Engañar o mentir a otro para sacar provecho); el amor propio inflado (Me hicierom tal cosa y debo desquitarme, soy un ser superior ); la agitación emocional (Nunca esperé esto de tí, me decepcionas); la ocultación de los vicios (Yo nunca consumo drogas); el embotamiento (Perder el sentido de la realidady ser una carga para los demás).

Debemos estar vigilantes para no perder la serenidad; yo la perdí hoy, pero rectifiqué a tiempo: resulta que hace veinte días que me niegan la medicina en el ISSSTE, de un doctor ¡del ISSSTE!, así que pedí hablar con el Director de la clínica y la secretaria me negó la entrevista, así que perdí el control y le pregunté si el doctor que extendió la receta estaba loco o qué, ella se retiró unos minutos, cuando regresó le pedí su nombre, el nombre del Director de la clínica y de su superior para exponerle mi queja por escrito... A los pocos minutos me hizo pasar con el Director y él me explico las cosas: los doctores, las enfermeras, las secretarias y las farmaceúticas están mal, por esa razón me tuvieron dando vueltas y vueltas... Mi paciencia se agotó porque valoré mi tiempo e hice lo que debí hacer desde el principio, dirigirme al responsable.

Creo que decidí, tardíamente, corregir lo que está mal y me perjudicaba; espero no volver a perder el control, me siento mal conmigo mismo, me avergüenzo.

martes, 19 de junio de 2007

LAS EMOCIONES (1)

--¿Cómo escribes, cuándo?-- A veces me preguntan, he aquí mi procedimiento:
Veo una flor y siento una emoción particular: la forma de la flor y su color me provocan una sensación; reconozco a la flor como perteneciente a las rosas; establezco una conexión con ella, preguntándome qué siento ante su belleza y qué relación tiene ella con los demás elementos de la naturaleza, incluyendo los celestes; concentro mi atención; trato de establecer un contacto emocional: ¿qué siento, qué me recuerda, qué es o que representa para mí? Cuando logro asociar la imagen con la emoción, la guardo en la memoria, posteriormente,voy redactando mentalmente el texto; transcibiré tres poemas del libro "En el ojo de la gaviota":

1
La violeta
de blancos pistilos
muere cada día
en el jardín de la vida
2
Cuando la roja flor de tu vida
se oscurece
no sabes si la tristeza te invade
o la muerte.
3
Gota de rocío:
¡Cielo florido!

Una flor puede representar la vida, la muerte o el cielo porque todo está conectado con todo: nuestra vida con las estrellas, los niños con el universo... La poesía enriquece el significado de la naturaleza, y de paso, nos enriquece a nosotros, autores y lectores.

Regresando al título, recordemos que hay emociones positivas y negativas; oímos hablar con frecuencia, de personas negativas, irascibles, incapaces de controlar su agresividad, "Seré yo una de ellas", me pregunto y releo la clasificación de los estados aflictivos que ennumera el Dalai Lama:
De la ira se deriva la furia, el resentimiento, el despecho, la envidia, los celos y la crueldad. Si estoy enojado por una situación o una persona me puedo poner furioso o dar paso al resentimiento... hasta llegar a la crueldad, que todos hemos presenciado en los pleitos callejeros de palabra o físicos.
El Dalai Lama recomienda no fomentar estas actitudes que crean sufrimiento, recomienda que cultivemos el amor al prójimo, en su lugar.

viernes, 15 de junio de 2007

BLANCO, BRACHO Y GERVITZ

Carmen, una amiga del Club de lectura "Las Aureolas, me comentó que es difícil entender a los autores citados, le expliqué que estos autores requieren mucho del intelecto; transcribiré un texto de cada uno, para comparar sus estilos:
Campanas a los lejos,
campanas de los montes,
el eco del invierno
duplica las ventanas.

Un becerro enclenque
se muere en el corral.
Un toro deslumbrante
contempla la llanura.

Allí donde la acacia
florece al mediodía.
Allí donde germinan
las nubes en el agua.

Guerreros del instante
brillando en la ladera
camino a la vituperada
piedra de la fundación.

En este texto Alberto Blanco, por medio de cuatro imágenes, nos describe un pueblo. Un texto de Coral:

Luz,
respiros,
sendas furtivas entre las aguas, en la lenta tensión
de la materia.
En su trama vital. Esteros, lindes

en que anida y arraiga.

Cierto camino de la luz, la luz que es fundamental para el ojo humano, es seguido por la poetisa... Veamos un texto de Gervitz:

Escucho a través de paredes subterráneas como los presos que se dan señales unos a otros

Memoria ¿Me oyes?
Creces como lo que se olvida.
Y aquélla que soy ofrece perdón a la que fui

Sobre la mesa unas fotografías
Esa muchacha la de la izquierda al frente. sí, ésa soy yo.

A diferencia de los poetas tradicionales, estos tres mexicanos no hablan desde el "Yo", sino que se despersonalizan: en el primer caso, la descripción es fría, ningún verso denota el estado de ánimo del poeta; en el segundo, el motivo, la luz, es más importante que hablar de sí misma; en el tercero, de plano la poetisa está fuera de sí, se ve a si misma como un objeto inanimado (la fotografía), lo cual le sirve para preguntarse ¿Quién soy?
En conclusión, estos tres poemas descriptivos no muy fácilmente se entienden, hay que leerlos y releerlos, sin embargo, cuando se entienden cabalmente, producen la sensación de que la comunicación con el poeta se ha completado y que se podría platicar con él de este poema.