sábado, 28 de abril de 2007

El vacío

Ayer iba en el tren ligero que une a Xochimilco, mi pueblote, con la ciudad. Una joven guapísima iba frente a mí y no podía quitarle la vista de encima; a mi izquierda un hombre maduro y medio calvo, se limpiaba el sudor con un pañuelo, se veía pálido; en la estación correspondiente al Estadio Azteca, el hombre cayó al piso en cámara lenta, desmayado, me sorprendí, quedé de una pieza; afortunadamente la joven guapa y dos personas más sabían qué hacer: la joven le echaba aire fresco con su agenda, otro pasajero le sostenía la cabeza y otro más le puso la mano sobre el pecho para oír su corazón... el desvanecimiento duró un minuto, el desmayado volvió en sí y dio las gracias. Este tipo de acciones solidarias es cada vez más frecuente en la ciudad, ahora recuerdo otras que contaré en otra ocasión. Paradójicamente, el incidente me dio oportunidad de empezar a platicar con la joven, de verla a los ojos, de oír su voz... terminé por regalarle un poema porque me bajaba en la siguiente estación.

Al verme
en el espejo
veo el vacío.

Este poema del libro "Luna bajo el árbol", publicado este mes por el FCE, vino a mi memoria ayer, cuando en La jornada publicaron la foto de un hoyo negro del cual salían hilos de agua que semejaban una fuente; el pie de foto explicaba que esos hilos eran gases que contenían los elementos que componen la vida, luego entonces, los hoyos negros, famosos por tragarse la materia del universo, pueden ser en realidad, la fuente de la vida. Tras el motivo de la foto se veía el vacío, es decir, el inmenso espacio sideral, poblado con unos cuantos cuerpos astrales, entre ellos los planetas que se parecen a la tierra, como decía antier y nuestra pequeña casa, dependiente del sol. También es un vacío el átomo. El ser humano, hecho de materia, debe ser un vacío. Tal consideración no llevaría a relativizar el valor de nuestra propia vida: todo es un vacío, por lo tanto, no somos tan importantes, nuestra vida no es tan trascendente; alguien puede concluír diciendo: "Vivámosla, pues, tranquilamente, disfrutémosla", y tendrá razón.

El poema anterior fue escrito hace diez años; algunas veces, cuando uno se levanta, va a ver su imagen en el espejo: yo vi algo sin significado alguno, algo que no me decía nada; me dí cuenta de que eso soy... Tal perspectiva me permite ver a los elementos de la naturañeza y las relaciones entre ellos... Quizá el poeta no sea sino alguien que registra imágenes, como en mi caso, o registra ideas o sílabas sonoras, como otros poetas.

miércoles, 25 de abril de 2007

Empezaré ahora con las minucias de la vida: Claudia,una compañera del club de lectura Las Aureolas fue a Roma en Semana Santa. El jueves santo, fue a oír misa al Vaticano después de caminar por la ciudad; nunca pensó que la misa Papal duraría tres horas, que la oiría en un patio a donde llegó a base de empujones y, como pudo, aguantó de pie el sueño... Dice Claudia que hay muchos africanos: marroquíes y senegaleses sobre todo, que trabajan como los vendedores ambulante del centro de nuestra ciudad, los famosos toreros que venden unos minutos y en cuando oyen la señal de alarma levantan su mercancía (bolsas, carteras, bisutería). Los africanos que no tiene capital para comprar mercancía, viven del turismo: cuando a ella la identificaron como mexicana le dijeron: "Órale; que pasó buey; cómo estás mano"... Acto seguido estiraban la ídem para recibir una moneda. Claudia no les hizo caso, molesta.
Antes de seguir con el tema de la poesía libre y rimada, es decir, la poesía Occidental, escribiré sobre la poesía Oriental, particularmente del haikú. La mayoría de las personas que leen mis textos me preguntan, "¿Son haikús?", o bien, "¿Qué es un haikú?" Es como si me preguntaran: "¿Qué es un soneto?" Ambos son una camisa de fuerza: el soneto debe tener catorce versos de once sílabas, agrupados de la siguiente manera: 4, 4, 3, 3; el haikú tiene tres versos que deben totalizar 17 sílabas: 5, 7, 5. Comparativamente hablando, el soneto tiene 154 sílabas (11 por 14). Por casualidad, el primer poema de "Cuaderno" es un haikú: En melodía (5 sílabas); convierten los pájaros (7); el día (3); no son 17, sino 15, en Japón esto es un mérito: expresar un poema en menos de 17 sílabas. El soneto más famoso en lengua española es de Lope de Vega y empieza: "Un soneto me manda hacer Violante/y en mi vida me he visto en tal aprieto"... No se piense que me estoy autoelogiando: cuando escribí lo anterior, nunca pensé "Escribiré un haikú"; simplemente quería comunicar una experiencia que, creo, es común. En conclusión, las formas poéticas no me interesan ( no soy el único), me interesa comunicar lo que veo a mi alrededor.
La noticia de hoy en los periódicos es que encontraron un planeta semejante a la tierra. Influído por el libro que estoy leyendo me pregunto: ¿Eso aliviará los grandes problemas humanos, como la pobreza y el hambre? ¿Iremos a otro planeta cuando acabemos con éste? Se ha publicado el costo de un viaje a la luna y algunos gringos millonarios han comprado su boleto; pienso que la mayoría de las personas queremos quedarnos aquí; como dijo Pablo Neruda: "No quiero cambiar esta Tierra".

Poema

Ante la vida
pasión de la flor.
Forma y color.

Otro haikú involuntario. ¿O será mi inconsciente Oriental que estaba chambeando, el año 2000?

lunes, 23 de abril de 2007

Bienvenido lector.
Esta página se creó con el fin de hablar de poesía, considerando que las Bellas Artes son poesía. También de cuestiones científicas. Finalmente, de las minucias de la vida, que a los humanos atañen. Invariablemente se termina con un poema que ya ha sido publicado.

Hoy en España, Ramón Gamoneda recibirá el Premio Cervantes de Literatura. Ayer declaró que los poetas españoles tratan de ceñirse a la tradición, es decir, escriben con metro (entre cinco y dieciseis sílabas); con versos que riman. En América el siglo pasado, con Neruda y Huidobro, se inició el verso libre; los poetas de este lado del Oceano, cultivan menos la forma poética tradicional. Ramón Gamoneda concluye que les llevamos "ventaja". Personalmente hablando, no escribo en forma tradicional porque cuando alguna imagen me impresiona, la escribo, luego trabajo con las palabras para que expresen mejor mi sentimiento al verla, finalmente las acomodo de la manera mas sencilla y armónica posible.

Estoy leyendo un libro que plantea que nuestro universo es uno de tantos, en millones, que tarde o temprano desaparecerá...

El siguiente poema es el primero que aparece en "Cuaderno" (Verdehalago/UAM,2001):

En melodía
transforman los pájaros
el día.