miércoles, 25 de abril de 2007

Empezaré ahora con las minucias de la vida: Claudia,una compañera del club de lectura Las Aureolas fue a Roma en Semana Santa. El jueves santo, fue a oír misa al Vaticano después de caminar por la ciudad; nunca pensó que la misa Papal duraría tres horas, que la oiría en un patio a donde llegó a base de empujones y, como pudo, aguantó de pie el sueño... Dice Claudia que hay muchos africanos: marroquíes y senegaleses sobre todo, que trabajan como los vendedores ambulante del centro de nuestra ciudad, los famosos toreros que venden unos minutos y en cuando oyen la señal de alarma levantan su mercancía (bolsas, carteras, bisutería). Los africanos que no tiene capital para comprar mercancía, viven del turismo: cuando a ella la identificaron como mexicana le dijeron: "Órale; que pasó buey; cómo estás mano"... Acto seguido estiraban la ídem para recibir una moneda. Claudia no les hizo caso, molesta.
Antes de seguir con el tema de la poesía libre y rimada, es decir, la poesía Occidental, escribiré sobre la poesía Oriental, particularmente del haikú. La mayoría de las personas que leen mis textos me preguntan, "¿Son haikús?", o bien, "¿Qué es un haikú?" Es como si me preguntaran: "¿Qué es un soneto?" Ambos son una camisa de fuerza: el soneto debe tener catorce versos de once sílabas, agrupados de la siguiente manera: 4, 4, 3, 3; el haikú tiene tres versos que deben totalizar 17 sílabas: 5, 7, 5. Comparativamente hablando, el soneto tiene 154 sílabas (11 por 14). Por casualidad, el primer poema de "Cuaderno" es un haikú: En melodía (5 sílabas); convierten los pájaros (7); el día (3); no son 17, sino 15, en Japón esto es un mérito: expresar un poema en menos de 17 sílabas. El soneto más famoso en lengua española es de Lope de Vega y empieza: "Un soneto me manda hacer Violante/y en mi vida me he visto en tal aprieto"... No se piense que me estoy autoelogiando: cuando escribí lo anterior, nunca pensé "Escribiré un haikú"; simplemente quería comunicar una experiencia que, creo, es común. En conclusión, las formas poéticas no me interesan ( no soy el único), me interesa comunicar lo que veo a mi alrededor.
La noticia de hoy en los periódicos es que encontraron un planeta semejante a la tierra. Influído por el libro que estoy leyendo me pregunto: ¿Eso aliviará los grandes problemas humanos, como la pobreza y el hambre? ¿Iremos a otro planeta cuando acabemos con éste? Se ha publicado el costo de un viaje a la luna y algunos gringos millonarios han comprado su boleto; pienso que la mayoría de las personas queremos quedarnos aquí; como dijo Pablo Neruda: "No quiero cambiar esta Tierra".

Poema

Ante la vida
pasión de la flor.
Forma y color.

Otro haikú involuntario. ¿O será mi inconsciente Oriental que estaba chambeando, el año 2000?

6 comentarios:

adriana24 dijo...

Jaime:
Me gustó mucho tu blog, espero la reivindicación de mi nombre en el texto en que haces referencia a mis vivencias en Roma.
Saludos.
Adriana

Juan González Quintanar dijo...

Con relación a tu texto del 23 de abril, te felicito por este espacio que has abierto para expresar tus ideas y en particular la referente a la forma en que haces poesía. Tu poema ya lo conocía y es grato recordarlo, muy a propósito de la primavera.

Juan González Quintanar dijo...

Leí tu escrito del 25 de abril. Gracias por recordarme lo que es el haikú.
La noticia del nuevo planeta es sólo eso, una noticia más, que en nuestro particular mini-universo terrenal no nos afecta, pues como dices, tenemos problemas más cercanos y graves por resolver.
Vida, pasión forma y color en un ser.¡Qué simple y que complicado de apreciar para algunos!

Juan González Quintanar dijo...

Sobre tu texto El vacío, espero que el reflejo de tu rostro en el espejo siga mostrando tanto el vacío que existe las menos de las veces en nosotros y mayormente la fuente de vida en correlación con el tema del hoyo negro.
Te mando un saludo y espero que sigas siendo testigo de algún acto de solidaridad, que te permita apreciar y reafirmar que no todos estamos deshumanizados.

Juan González Quintanar dijo...

Dile a Silvia Molina que no tienes su tiempo, que ¿qué le pasa? ¿Cómo hasta dentro de 3 o 4 meses?
El poema me recuerda aquella vez que fuimos a tu casa y disfrutamos del paisaje que se ofrecía fuera de ella.Muy edificante.

Juan González Quintanar dijo...

Quiero comentar con respecto a tu esrito sobre la ciencia (y tu poema) y el arte chino: tu poema permite una reflexión: qué infinitamente pequeños somos y que universo infinito(?) encierra nuestro ser.
Gracias por las películas recomendadas de arte chino; las buscaré también.