jueves, 31 de mayo de 2007

Javier Contreras Villaseñor

Javier era, en el curso Iniciación a la investigación literaria, impartido por Germán Dehesa, el más sobresaliente, así que yo siempre me sentaba cerca de él: cuando hablaba Germán lo escuchaba atentamente y los demás guardábamos silencio, siempre decía algo novedoso porque las lecturas que hacía eran muy atentas, llenas de observaciones sobre el texto. Entonces el grupo creía que sería un gran escritor, pero se dedicó a otra cosa...
Salimos de la Facultad y no lo volvía a ver, cuatro años después,viajando en el Metro me lo encontré, me dijo:
--Vine a la Facultad para recoger el comprobante de mi maestría, pero vivo en Querétaro, tengo una beca para dedicarme a la danza por un año.
--¿A la danza?
--Si, soy coreógrafo.
Desde entonces, 1990, se ha dedicado de lleno a la coreografía, formó un ballet independiente de danza contemporánea, Proyecto Bará, con el cual ha ganado varios reconocimientos nacionales.
Nuestra amistad se renovó y me convertí en asiduo asistente de sus coreografías, aún así no he visto la totalidad de su producción. Hasta donde conozco, Javier es el coreógrafo más intelectual del país, debo ver varias veces una obra para comprender el fondo, pues la primera vez veo más la forma: sus obras se basan en ritos, en ceremonias, en hechos que conmueven al espectador: el amor, el deseo, la pasión, los conflictos que viven los personajes retratados por su lado más humano. Algunas obras las he visto en video porque Javier estudió Letras Hispánicas y cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, simultáneamente.
Javier es de las personas que viaja, a diferencia mía, él ha ido a Cuba, Argentina, Uruguay, Estados Unidos, etc, por motivos profesionales. Profesor en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA, hace dos años se fue de año sabático a Hungría, al regresar traía un libro de poemas bajo el brazo: "Cuaderno de Budapest", libro que fue publicado por la UNAM en 2006; en el año 2000, publicó su primer libro de poesía, "Cuadernos de humo", en Ediciones El Ermitaño. En sus poemas le gusta trabajar la forma, el ritmo de acuerdo con el contenido; sus temas son íntimos: la amistad, el amor, la soledad y la reflexión.
Sentí una particular satisfación el día en que acompañé a Javier a entregarle a Germán Dehesa "Cuadernos de Budapest": ambos se abrazaron después de años de no verse...

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