sábado, 2 de junio de 2007

San Mateo Xalpa, Xochimilco

¿Por qué vivir en un cuarto frente a las montañas?
Se dice que al ser humano le gusta vivir en uno de estos tres medios naturales: la costa, el valle, la montaña. Recorrí la Delegación de Xochimilco buscando dónde poder escribir y llevar una vida casi monástica; aquí sólo se oye el viento, el canto de los pájaros, un ladrido, el relinchar de un caballo, el canto de los grillos... Vivo en una habitación con una cama, una biblioteca, una televisión, una computadora y cientos de discos, pero lo importante es el paisaje: desde mi ventana veo eternamente pasar las nubes, la lluvia,el sol, la luna...
Es el medio ideal para escribir poesía, creo:

ABRIL
1
Tibieza cuando amanece,
llovizna a mediodía.
En la tarde el viento
quiere llevarse los árboles.
2
Agonizante,
la flor de nochebuena
en una pequeña hoja verde,
revive.
3
Cientos y cientos
de pequeñas golondrinas
aprenden a volar.
Nublan el cielo.

Xochimilco es conocido por las trajineras que pasean por sus canales, sin embargo, la zona de la montaña es muy extensa y alberga a muchos pueblos, el clima es frío. San Mateo Xalpa es un pueblo de paso, la gente que va a trabajar a la Ciudad de México y vive más arriba, pasa necesariamente por aquí: cada noche se ve a los trabajadores en la calle principal, donde se encuentra la iglesia, la escuela y una serie de tienditas, haciendo sus compras para la cena, acto seguido abordan un transporte que los lleve a su pueblo.
Cuando amanece los hombres salen a trabajar y las señoras llevan a sus hijos a las escuelas de Xochimilco, de paso compran víveres porque aquí no hay mercado, regresan al mediodía a preparar la comida; en la tarde los hombres regresan del trabajo.
Vivo en la orillas de San Mateo, paradójicamente, entre el pueblo y mi calle hay un reclusorio grandísimo que se llena de bullicio los días de visita, cuatro a la semana.
Algunos personajes son muy agradables: la vendedora de flores que pasa en las mañanas, la vendedora de frutas, el vendedor de pan que pregona en la tardes, el vendedor de camotes fritos, el comprador de fierro viejo que pasa empujando su carrito; trato de platicar con cada uno de ellos porque estas labores ya no existen en la ciudad.
A veces doy largos paseos en el camino que va a la montaña, a veces recorro los demás pueblos para admirar los diversos paisajes, siempre buscando la imagen poética.
Puedo afirmar que la soledad tiene sus ventajas y sus desventajas, pero por escribir un poema a qué no estaría yo dispuesto?

No hay comentarios: