Alguien se preguntará: "¿Hacia dónde vamos con esta serie de textos?" Vamos hacia la poesía, en el primer texto hablé de los pasos que cualquiera puede dar para construír un poema, ahora estamos llegando al final del proceso de limpiar la mente de impurezas para tener pensamientos limpios, claros y firmes; este fue el camino que Gandhi recorrió, al cual dedicó toda su vida; si vamos en sentido opuesto y deseamos una mente sucia, eso seremos: "Mente sana en cuerpo sano", decían en Roma.
Terminaremos ahora con los once estados mentales saludables:
La bondad: el deseo de ayudar a mi familia, mis vecinos, mi Patria, sin perderlo de vista jamás.
La ecuanimidad: igual ánimo, significa literalmente, alude a que nuestro estado de ánimo debe ser homogéneo, sin altibajas, neutro, objetivo, sin exageraciones. Actualmente los jóvenes, sobre todo, ven la vida como una ocasión para divertirse, para disfrutar de los placeres efímeros, no como una gran responsabilidad; si sus decisiones fueran bien pensadas, serenas, su actitud sería constructiva y colaboradora, sin pérdida de tiempo.
Finalmente, el Dalai Lama ennumera el sueño, el arrepentimiento, la investigación y el análisis cuidadoso como estados mentales variables porque pueden ser puros o impuros: el sueño puede ser agradable o puede ser una pesadilla; el arrepentimiento puede ser de una acción buena o de una mala; la investigación y el análisis pormenorizado, instrumentos de los científicos por excelencia, también pueden usarse para cometer actos ilícitos o inmorales.
"El más elevado ideal espiritual es el cultivo de la bondad, el amor y la comprensión hacia todos los seres vivos y la contribución a su bienestar en el máximo grado posible."
viernes, 29 de junio de 2007
miércoles, 27 de junio de 2007
LAS EMOCIONES (IV)
La mayoría de las personas prefiere leer poemas que hablan del sufrimiento, la tristeza y la desgracia: "Yo no puedo tenerte ni dejarte" (Sor Juana Inés de la Cruz); "Desde el fondo de tí y arrodillado" (Neruda); "Yo nací un día / que Dios estuvo enfermo" (Vallejo); "Fuensanta, tú conoces el mar / dicen que es menos hondo / y menos negro que el pesar" (López Velarde)... Las religiones también dicen que venimos a sufrir para ganarnos un lugar en el más allá. Lo anterior viene al caso porque, como dije antes, el lado negativo del hombre le gana la batalla cotidiana a lo positivo. Personalmente me interesa escribir poemas que hablen de la belleza de las emociones, del amor a la vida, sin embargo, para lograrlo debo cultivar el amor y la bondad cada día, además de:
El vigor: la disciplina mental para no perder el tiempo de mi vida, aprovecharlo lo mejor posible; la fuerza de la mente para no dejarse arrastrar por la depresión sino por el optimismo en los momentos de crisis.
La flexibilidad: el cuerpo y la mente tienen hábitos, rutinas, debido a la falta de flexibilidad de nuestra mente; una mente flexible es aquélla que no pierde de vista su objetivo de lograr una mente serena, ecuánime y bondadosa.
El cuidado: nuestro cuerpo está sujeto a múltiples complicaciones, es nuestra responsabilidad mantenerlo en las mejores condiciones, eso limpia la mente.
Pasemos ahora a las emociones que nos perjudican y debemos eliminar:
La pretensión: aparentar ser un superior, sin serlo. Ayer tuve un vivo ejemplo de lo anterior en un centro comercial: un sujeto se paseaba, en el área de libros y revistas, a grandes pasos y hablaba en voz alta por el celular dando gran importancia a sus palabras, terminaba y marcaba otro número, repetía el monólogo... Lo repitió durante media hora, así que lo aprendi de memoria, cuando salí, él seguía caminando y hablando; estos seres me despiertan una mezcla de compasión y tristeza. Un ser superior no necesita aparentarlo, es superior porque trabaja en eso.
El engreímiento: la necedad ante quien le demuestra a uno que no tiene la razón, aferrarse a una actitud absurda y negativa, sabiendo que se está ganando la antipatía de los demás: un padre que agredió a su hijo en plena calle, hace unos días, para que no volviera a desobedecer sus órdenes.
La desvergüenza: cometer actos indebidos y aparentar orgullo por eso.
La decisión de trabajar sobre mí mismo para escribir cierto tipo de poesía es personal, pero otra persona puede decidir lo contrario, parafraseando a Emiliano Zapata "La mente es de quien la trabaja".
El vigor: la disciplina mental para no perder el tiempo de mi vida, aprovecharlo lo mejor posible; la fuerza de la mente para no dejarse arrastrar por la depresión sino por el optimismo en los momentos de crisis.
La flexibilidad: el cuerpo y la mente tienen hábitos, rutinas, debido a la falta de flexibilidad de nuestra mente; una mente flexible es aquélla que no pierde de vista su objetivo de lograr una mente serena, ecuánime y bondadosa.
El cuidado: nuestro cuerpo está sujeto a múltiples complicaciones, es nuestra responsabilidad mantenerlo en las mejores condiciones, eso limpia la mente.
Pasemos ahora a las emociones que nos perjudican y debemos eliminar:
La pretensión: aparentar ser un superior, sin serlo. Ayer tuve un vivo ejemplo de lo anterior en un centro comercial: un sujeto se paseaba, en el área de libros y revistas, a grandes pasos y hablaba en voz alta por el celular dando gran importancia a sus palabras, terminaba y marcaba otro número, repetía el monólogo... Lo repitió durante media hora, así que lo aprendi de memoria, cuando salí, él seguía caminando y hablando; estos seres me despiertan una mezcla de compasión y tristeza. Un ser superior no necesita aparentarlo, es superior porque trabaja en eso.
El engreímiento: la necedad ante quien le demuestra a uno que no tiene la razón, aferrarse a una actitud absurda y negativa, sabiendo que se está ganando la antipatía de los demás: un padre que agredió a su hijo en plena calle, hace unos días, para que no volviera a desobedecer sus órdenes.
La desvergüenza: cometer actos indebidos y aparentar orgullo por eso.
La decisión de trabajar sobre mí mismo para escribir cierto tipo de poesía es personal, pero otra persona puede decidir lo contrario, parafraseando a Emiliano Zapata "La mente es de quien la trabaja".
lunes, 25 de junio de 2007
LAS EMOCIONES (III)
El Dalai Lama dice que cuando va a un supermercado todo es llamativo para él y desea comprar algo, un reloj por ejemplo, pero mira el suyo, ve que es muy bueno y desiste, no compra cosas innecesarias, sabiendo que la parte del hombre que más debe trabajar el mismo ser humano es dejar de cometer actos erráticos, debemos ser bondadosos. Señalaremos tres factores saludables para la mente:
El desapego: cuando voy al supermercado siempre veo carros repletos de alimentos, compro dos o tres cosas pero invariablemente me traigo dos accesorios innecesarios: un botella de vino a bajo precio y una botana para cenar: no he cultivado el desapego lo suficiente.
El amor: nunca cultivaremos lo suficiente este acto, amar la naturaleza, los animales (la mayoría tenemos un perro en la casa), nuestros vecinos, compañeros de este viaje que no sé cuando será interrumpido, llamado vida. Literalmente, debemos amar a todo ser vivo; es un aprendizaje lento y difícil pero se puede, a veces pensamos que no podemos amar a una persona que nos cae mal, pero no es difícil ver ella los defectos que no queremos en nosotros, así que su presencia nos enseña cómo NO debemos actuar.
La sabiduría: la mente debe estar llena de luz (lúcida) y de sabiduría, en estado de alerta permanente, para vivir a plenitud cada segundo de nuestra existencia.
Los actos que nos procuran sufrimiento son:
La ignorancia, acerca de mí mismo, de quienes me rodean y del conocimiento en general, pienso en las personas que viven en barrancas o en las costas ignorando que el suelo que habitan los pone en riesgos constantes. La ignorancia genera falta de confianza, indolencia (flojera) y falta de concentración. Veo en la calle a personas que caminan sin rumbo fijo, sin propósito en la vida, vegetando, pienso que esas personas pueden encauzar su energía y ser productivos pero su ignorancia los limita.
El Dalai Lama dice que para no sufrir debemos incrementar las situaciones o actos que nos hacen sentir bien y abandonar las que nos provocan malestar, lo cual parece sencillo pero debemos practicarlo con una mente vigilante.
El desapego: cuando voy al supermercado siempre veo carros repletos de alimentos, compro dos o tres cosas pero invariablemente me traigo dos accesorios innecesarios: un botella de vino a bajo precio y una botana para cenar: no he cultivado el desapego lo suficiente.
El amor: nunca cultivaremos lo suficiente este acto, amar la naturaleza, los animales (la mayoría tenemos un perro en la casa), nuestros vecinos, compañeros de este viaje que no sé cuando será interrumpido, llamado vida. Literalmente, debemos amar a todo ser vivo; es un aprendizaje lento y difícil pero se puede, a veces pensamos que no podemos amar a una persona que nos cae mal, pero no es difícil ver ella los defectos que no queremos en nosotros, así que su presencia nos enseña cómo NO debemos actuar.
La sabiduría: la mente debe estar llena de luz (lúcida) y de sabiduría, en estado de alerta permanente, para vivir a plenitud cada segundo de nuestra existencia.
Los actos que nos procuran sufrimiento son:
La ignorancia, acerca de mí mismo, de quienes me rodean y del conocimiento en general, pienso en las personas que viven en barrancas o en las costas ignorando que el suelo que habitan los pone en riesgos constantes. La ignorancia genera falta de confianza, indolencia (flojera) y falta de concentración. Veo en la calle a personas que caminan sin rumbo fijo, sin propósito en la vida, vegetando, pienso que esas personas pueden encauzar su energía y ser productivos pero su ignorancia los limita.
El Dalai Lama dice que para no sufrir debemos incrementar las situaciones o actos que nos hacen sentir bien y abandonar las que nos provocan malestar, lo cual parece sencillo pero debemos practicarlo con una mente vigilante.
jueves, 21 de junio de 2007
LAS EMOCIONES (II)
Yo les llamo emociones pero el Dalai lama les llama estados mentales, cuando hablé de mi forma de iniciar un poema, mencioné cinco de ellos: la sensación, el reconocimiento, el establecimiento de la conexión, la atención y el contacto, estados mentales que uno puede unir. Luego escribí sobre los estados aflictivos, aquéllos que nos hacen sufrir y nacen de la ira.
Ahora escribiré acerca de tres estados mentales que nos proporcionan bienestar.
La confianza: cuando actuamos con seguridad en nuestra vida diaria y en el trabajo, sabiendo que podemos cometer errores, pero confiando en que nuestras acciones nos llevarán a buen fin, seguimos adelante. Así evitamos caer en la tristeza, el estrés o la depresión.
La vergüenza: el hecho de cometer un error y reconocerlo internamente, para no volver a cometer la misma acción o una perecida, confiando en corregir para no afectar a los demás.
La conciencia: consideración a los demás, tanto a los ricos como a los pobres; tanto a los vecinos como a los científicos... considerar que son humanos, igual que yo, imperfectos pero perfectibles.
En el caso contrario, mencionemos acciones que nos hacen padecer:
El apego: adicción, dependencia de objetos (mi auto o mi casa), personas (mi esposa o mi hija), actos (sexual o afectivo), que nos impiden pensar y actuar con libertad, nos encadenan a ellos porque creemos que sin ellos nuestra vida es insatisfactoria, impidiéndonos ver que nos hacen dependientes. Del apego dependen la malicia (Engañar o mentir a otro para sacar provecho); el amor propio inflado (Me hicierom tal cosa y debo desquitarme, soy un ser superior ); la agitación emocional (Nunca esperé esto de tí, me decepcionas); la ocultación de los vicios (Yo nunca consumo drogas); el embotamiento (Perder el sentido de la realidady ser una carga para los demás).
Debemos estar vigilantes para no perder la serenidad; yo la perdí hoy, pero rectifiqué a tiempo: resulta que hace veinte días que me niegan la medicina en el ISSSTE, de un doctor ¡del ISSSTE!, así que pedí hablar con el Director de la clínica y la secretaria me negó la entrevista, así que perdí el control y le pregunté si el doctor que extendió la receta estaba loco o qué, ella se retiró unos minutos, cuando regresó le pedí su nombre, el nombre del Director de la clínica y de su superior para exponerle mi queja por escrito... A los pocos minutos me hizo pasar con el Director y él me explico las cosas: los doctores, las enfermeras, las secretarias y las farmaceúticas están mal, por esa razón me tuvieron dando vueltas y vueltas... Mi paciencia se agotó porque valoré mi tiempo e hice lo que debí hacer desde el principio, dirigirme al responsable.
Creo que decidí, tardíamente, corregir lo que está mal y me perjudicaba; espero no volver a perder el control, me siento mal conmigo mismo, me avergüenzo.
Ahora escribiré acerca de tres estados mentales que nos proporcionan bienestar.
La confianza: cuando actuamos con seguridad en nuestra vida diaria y en el trabajo, sabiendo que podemos cometer errores, pero confiando en que nuestras acciones nos llevarán a buen fin, seguimos adelante. Así evitamos caer en la tristeza, el estrés o la depresión.
La vergüenza: el hecho de cometer un error y reconocerlo internamente, para no volver a cometer la misma acción o una perecida, confiando en corregir para no afectar a los demás.
La conciencia: consideración a los demás, tanto a los ricos como a los pobres; tanto a los vecinos como a los científicos... considerar que son humanos, igual que yo, imperfectos pero perfectibles.
En el caso contrario, mencionemos acciones que nos hacen padecer:
El apego: adicción, dependencia de objetos (mi auto o mi casa), personas (mi esposa o mi hija), actos (sexual o afectivo), que nos impiden pensar y actuar con libertad, nos encadenan a ellos porque creemos que sin ellos nuestra vida es insatisfactoria, impidiéndonos ver que nos hacen dependientes. Del apego dependen la malicia (Engañar o mentir a otro para sacar provecho); el amor propio inflado (Me hicierom tal cosa y debo desquitarme, soy un ser superior ); la agitación emocional (Nunca esperé esto de tí, me decepcionas); la ocultación de los vicios (Yo nunca consumo drogas); el embotamiento (Perder el sentido de la realidady ser una carga para los demás).
Debemos estar vigilantes para no perder la serenidad; yo la perdí hoy, pero rectifiqué a tiempo: resulta que hace veinte días que me niegan la medicina en el ISSSTE, de un doctor ¡del ISSSTE!, así que pedí hablar con el Director de la clínica y la secretaria me negó la entrevista, así que perdí el control y le pregunté si el doctor que extendió la receta estaba loco o qué, ella se retiró unos minutos, cuando regresó le pedí su nombre, el nombre del Director de la clínica y de su superior para exponerle mi queja por escrito... A los pocos minutos me hizo pasar con el Director y él me explico las cosas: los doctores, las enfermeras, las secretarias y las farmaceúticas están mal, por esa razón me tuvieron dando vueltas y vueltas... Mi paciencia se agotó porque valoré mi tiempo e hice lo que debí hacer desde el principio, dirigirme al responsable.
Creo que decidí, tardíamente, corregir lo que está mal y me perjudicaba; espero no volver a perder el control, me siento mal conmigo mismo, me avergüenzo.
martes, 19 de junio de 2007
LAS EMOCIONES (1)
--¿Cómo escribes, cuándo?-- A veces me preguntan, he aquí mi procedimiento:
Veo una flor y siento una emoción particular: la forma de la flor y su color me provocan una sensación; reconozco a la flor como perteneciente a las rosas; establezco una conexión con ella, preguntándome qué siento ante su belleza y qué relación tiene ella con los demás elementos de la naturaleza, incluyendo los celestes; concentro mi atención; trato de establecer un contacto emocional: ¿qué siento, qué me recuerda, qué es o que representa para mí? Cuando logro asociar la imagen con la emoción, la guardo en la memoria, posteriormente,voy redactando mentalmente el texto; transcibiré tres poemas del libro "En el ojo de la gaviota":
1
La violeta
de blancos pistilos
muere cada día
en el jardín de la vida
2
Cuando la roja flor de tu vida
se oscurece
no sabes si la tristeza te invade
o la muerte.
3
Gota de rocío:
¡Cielo florido!
Una flor puede representar la vida, la muerte o el cielo porque todo está conectado con todo: nuestra vida con las estrellas, los niños con el universo... La poesía enriquece el significado de la naturaleza, y de paso, nos enriquece a nosotros, autores y lectores.
Regresando al título, recordemos que hay emociones positivas y negativas; oímos hablar con frecuencia, de personas negativas, irascibles, incapaces de controlar su agresividad, "Seré yo una de ellas", me pregunto y releo la clasificación de los estados aflictivos que ennumera el Dalai Lama:
De la ira se deriva la furia, el resentimiento, el despecho, la envidia, los celos y la crueldad. Si estoy enojado por una situación o una persona me puedo poner furioso o dar paso al resentimiento... hasta llegar a la crueldad, que todos hemos presenciado en los pleitos callejeros de palabra o físicos.
El Dalai Lama recomienda no fomentar estas actitudes que crean sufrimiento, recomienda que cultivemos el amor al prójimo, en su lugar.
Veo una flor y siento una emoción particular: la forma de la flor y su color me provocan una sensación; reconozco a la flor como perteneciente a las rosas; establezco una conexión con ella, preguntándome qué siento ante su belleza y qué relación tiene ella con los demás elementos de la naturaleza, incluyendo los celestes; concentro mi atención; trato de establecer un contacto emocional: ¿qué siento, qué me recuerda, qué es o que representa para mí? Cuando logro asociar la imagen con la emoción, la guardo en la memoria, posteriormente,voy redactando mentalmente el texto; transcibiré tres poemas del libro "En el ojo de la gaviota":
1
La violeta
de blancos pistilos
muere cada día
en el jardín de la vida
2
Cuando la roja flor de tu vida
se oscurece
no sabes si la tristeza te invade
o la muerte.
3
Gota de rocío:
¡Cielo florido!
Una flor puede representar la vida, la muerte o el cielo porque todo está conectado con todo: nuestra vida con las estrellas, los niños con el universo... La poesía enriquece el significado de la naturaleza, y de paso, nos enriquece a nosotros, autores y lectores.
Regresando al título, recordemos que hay emociones positivas y negativas; oímos hablar con frecuencia, de personas negativas, irascibles, incapaces de controlar su agresividad, "Seré yo una de ellas", me pregunto y releo la clasificación de los estados aflictivos que ennumera el Dalai Lama:
De la ira se deriva la furia, el resentimiento, el despecho, la envidia, los celos y la crueldad. Si estoy enojado por una situación o una persona me puedo poner furioso o dar paso al resentimiento... hasta llegar a la crueldad, que todos hemos presenciado en los pleitos callejeros de palabra o físicos.
El Dalai Lama recomienda no fomentar estas actitudes que crean sufrimiento, recomienda que cultivemos el amor al prójimo, en su lugar.
viernes, 15 de junio de 2007
BLANCO, BRACHO Y GERVITZ
Carmen, una amiga del Club de lectura "Las Aureolas, me comentó que es difícil entender a los autores citados, le expliqué que estos autores requieren mucho del intelecto; transcribiré un texto de cada uno, para comparar sus estilos:
Campanas a los lejos,
campanas de los montes,
el eco del invierno
duplica las ventanas.
Un becerro enclenque
se muere en el corral.
Un toro deslumbrante
contempla la llanura.
Allí donde la acacia
florece al mediodía.
Allí donde germinan
las nubes en el agua.
Guerreros del instante
brillando en la ladera
camino a la vituperada
piedra de la fundación.
En este texto Alberto Blanco, por medio de cuatro imágenes, nos describe un pueblo. Un texto de Coral:
Luz,
respiros,
sendas furtivas entre las aguas, en la lenta tensión
de la materia.
En su trama vital. Esteros, lindes
en que anida y arraiga.
Cierto camino de la luz, la luz que es fundamental para el ojo humano, es seguido por la poetisa... Veamos un texto de Gervitz:
Escucho a través de paredes subterráneas como los presos que se dan señales unos a otros
Memoria ¿Me oyes?
Creces como lo que se olvida.
Y aquélla que soy ofrece perdón a la que fui
Sobre la mesa unas fotografías
Esa muchacha la de la izquierda al frente. sí, ésa soy yo.
A diferencia de los poetas tradicionales, estos tres mexicanos no hablan desde el "Yo", sino que se despersonalizan: en el primer caso, la descripción es fría, ningún verso denota el estado de ánimo del poeta; en el segundo, el motivo, la luz, es más importante que hablar de sí misma; en el tercero, de plano la poetisa está fuera de sí, se ve a si misma como un objeto inanimado (la fotografía), lo cual le sirve para preguntarse ¿Quién soy?
En conclusión, estos tres poemas descriptivos no muy fácilmente se entienden, hay que leerlos y releerlos, sin embargo, cuando se entienden cabalmente, producen la sensación de que la comunicación con el poeta se ha completado y que se podría platicar con él de este poema.
Campanas a los lejos,
campanas de los montes,
el eco del invierno
duplica las ventanas.
Un becerro enclenque
se muere en el corral.
Un toro deslumbrante
contempla la llanura.
Allí donde la acacia
florece al mediodía.
Allí donde germinan
las nubes en el agua.
Guerreros del instante
brillando en la ladera
camino a la vituperada
piedra de la fundación.
En este texto Alberto Blanco, por medio de cuatro imágenes, nos describe un pueblo. Un texto de Coral:
Luz,
respiros,
sendas furtivas entre las aguas, en la lenta tensión
de la materia.
En su trama vital. Esteros, lindes
en que anida y arraiga.
Cierto camino de la luz, la luz que es fundamental para el ojo humano, es seguido por la poetisa... Veamos un texto de Gervitz:
Escucho a través de paredes subterráneas como los presos que se dan señales unos a otros
Memoria ¿Me oyes?
Creces como lo que se olvida.
Y aquélla que soy ofrece perdón a la que fui
Sobre la mesa unas fotografías
Esa muchacha la de la izquierda al frente. sí, ésa soy yo.
A diferencia de los poetas tradicionales, estos tres mexicanos no hablan desde el "Yo", sino que se despersonalizan: en el primer caso, la descripción es fría, ningún verso denota el estado de ánimo del poeta; en el segundo, el motivo, la luz, es más importante que hablar de sí misma; en el tercero, de plano la poetisa está fuera de sí, se ve a si misma como un objeto inanimado (la fotografía), lo cual le sirve para preguntarse ¿Quién soy?
En conclusión, estos tres poemas descriptivos no muy fácilmente se entienden, hay que leerlos y releerlos, sin embargo, cuando se entienden cabalmente, producen la sensación de que la comunicación con el poeta se ha completado y que se podría platicar con él de este poema.
lunes, 11 de junio de 2007
Gloria Gervitz
La obra de Gloria Gervitz es un solo, largo poema llamado Migraciones, tal es el título del libro antológico del cual extraeré ejemplos, editado por el Fondo de Cultura Económica. Originaria de la Ciudad de México, pero descendiente de familia hebrea, quizá Migraciones aluda a su origen, a los viajes que realiza a su interior. La anotología abarca seis libros y termina con un glosario de términos hebreos. Ejemplificaremos los grandes temas, comenzando con el amor:
te hablaba a ti
y tú eras yo
.................
todos mis sentimientos son de ti
todas las palabras me conducen a ti
soy tuya de ti tuya en ti
Veamos ahora el erotismo:
En las migraciones de los claveles rojos donde revientan cantos de aves picudas
y se pudren las manzanas antes del desastre
Ahí donde las mujeres se palpan los senos y se tocan el sexo
en el sudor de los polvos de arroz y de la hora del té
........................................................................
Bajo el grifo de la bañera abro las piernas
El chorro del agua cae
El agua me penetra
Continúemos con la mujer:
Somos lo que pensamos
Pensamiento atrás del pensamiento
...................................
Cada día estoy más lejos y no sé qué hacer. No puedo salir de mí misma
y sólo en mí conozco y siento a los demás
invención que comienza cada mañana con el monótono aprendizaje de despertar
y volver a ser yo, una de las tantas que me habitan
¿Y si despierto para siempre?
Se disuelve la mañana. Lapsos de silencio caliente, espacios afilados
Finalizaremos con el sueño:
He construído mis sueños cerca de las rocas golpeadas por el mar
Yo elegí este paisaje árido
Esta constancia esta sed
Nada más triste que esta vastedad que es apenas nada
...................................................................
Los sueños aletean como una paloma ciega
...................................................................
¿Qué saben los dioses de los sueños de los hombres?
Gloria Gervitz alterna los versos largos con los cortos, según lo que quiere expresar; está fuera de duda su originalidad porque otros poetas han tratado de manera distinta los mismos temas, digamos que ella lo hace de una manera íntima y directa.
te hablaba a ti
y tú eras yo
.................
todos mis sentimientos son de ti
todas las palabras me conducen a ti
soy tuya de ti tuya en ti
Veamos ahora el erotismo:
En las migraciones de los claveles rojos donde revientan cantos de aves picudas
y se pudren las manzanas antes del desastre
Ahí donde las mujeres se palpan los senos y se tocan el sexo
en el sudor de los polvos de arroz y de la hora del té
........................................................................
Bajo el grifo de la bañera abro las piernas
El chorro del agua cae
El agua me penetra
Continúemos con la mujer:
Somos lo que pensamos
Pensamiento atrás del pensamiento
...................................
Cada día estoy más lejos y no sé qué hacer. No puedo salir de mí misma
y sólo en mí conozco y siento a los demás
invención que comienza cada mañana con el monótono aprendizaje de despertar
y volver a ser yo, una de las tantas que me habitan
¿Y si despierto para siempre?
Se disuelve la mañana. Lapsos de silencio caliente, espacios afilados
Finalizaremos con el sueño:
He construído mis sueños cerca de las rocas golpeadas por el mar
Yo elegí este paisaje árido
Esta constancia esta sed
Nada más triste que esta vastedad que es apenas nada
...................................................................
Los sueños aletean como una paloma ciega
...................................................................
¿Qué saben los dioses de los sueños de los hombres?
Gloria Gervitz alterna los versos largos con los cortos, según lo que quiere expresar; está fuera de duda su originalidad porque otros poetas han tratado de manera distinta los mismos temas, digamos que ella lo hace de una manera íntima y directa.
sábado, 9 de junio de 2007
¿CASADO CON LA LITERATURA?
Algunas veces mis vecinos, quienes saben que soy un profesor jubilado y me ven pegado a la computadora, me preguntan:
--¿Por qué no te casas?;búscate alguien que te haga la comida, te atienda, tú sabes; ¡tienes diez años viviendo solo!
--Estoy casado con la Literatura.-- Quisiera contestar, pero ignoran que escribo.
Hace diez años pensé que escribir y tener una pareja era lo ideal. Hoy pienso diferente debido a la experiencia: no ha faltado la mujer que se anime a vivir bajo mi techo, pero entonces me dedico a ella (a sus hijos, si los tiene) pero dejo de leer y de escribir... Poco a poco la situación se hace insoportable para mí: termino por invitarla a regresar a su anterior hogar; lo anterior puede parecer terrible pero no lo es, porque ellas comprenden que obstaculizan mi vida y, por lo general, continúamos como amigos.
El pasado 28 de abril escribí que, en el tren ligero, conocí a una joven de belleza impresionante, pues bien, el domingo pasado (2 de junio) en la mañana, la encontré en una calle del pueblo, atrás de un bote de tamales, pensé en comprarle una torta de tamal para iniciar la plática, ella me reconoció y dejó el puesto para venir a saludarme:
--¿Ya termina de vender?-- Pregunté.
--Ya casi, bueno el puesto es de mi mamá.
--La vez anterior le regalé un poema, ¿quiere que le regale el libro completo?
--Si, gracias, cómo no.-- Dijo y lo recibió.
Comprobé que, aunque no estaba tan presentable como la vez anterior, su belleza se mantenía incólume: los labios ondulantes, los grandes ojos negros, la cabellera oscura, una figura esbelta, sustentada en pìes perfectos que parecían moldear los huaraches; pregunté:
--¿Dónde trabaja?
--Ahorita no estoy trabajando, el Delegado de Xochimilco me había prometido un empleo pero no cumplió su palabra.-- Tuve la sensación de estar frente a un ángel, tal era el grado de inocencia. --Tengo 38 años, ya soy abuela, entré a estudiar ya grande, pero nadie me acepta, me aceptan en labores manuales y eso no quiero.
--Le propongo que concertemos una cita con el Delegado, es mi amigo.
--De acuerdo, yo le llamo por teléfono.
Siete días después no lo ha hecho.
Los viernes acostumbro ir a la ciudad para ver personalmente a los editores, excompañeros de trabajo, amigos; ayer fue, sin duda, un día especial en cuanto a mujeres se refiere. Me explico: en la mañana llegué al plantel 13 del Colegio de Bachilleres, me di cuenta de que no podía saludar a mis excompañeros porque toda la escuela, alumnos y maestros, convivía en el patio, era una especie de muestra gastronómica xochimilca por una parte, de danza prehispánica por la otra; llegué en el momento menos apropiado para platicar, así que saludé y me despedí; antes de de salir, vi que entró a la Subdirección del plantel una mujer desconocida para mí, como de 40 años; decidí entregarle mi currículum para cualquier actividad cultural; toqué la puerta antes de entrar, ella la abrió: una mujer más alta que yo, de piel blanca y cabello castaño, vestida con traje sastre, pasadita de peso:
--¿Es usted maestro?-- Dijo.
--Fui maestro de aquí, en realidad pasé para ponerme a su órdenes.
En ese momento empezó a llorar.
-¿Qué le pasa?
--Es que... Planeamos una actividad muy bonita, pero empezaron a vender ¡pulque! A los alumnos tuve que quitarles el vaso y derramarlo...
Le vino otro ataque de llanto. Le dije:
--Seguramente usted no vive aquí, el pulque no podría faltar en una muestra gastronómica; las costumbres de aquí son respetadas por sus habitantes.
--Ahora entiendo mejor, gracias.
--Olvídelo; le regalaré un libro para que su ánimo cambie...
Llegó otro ataque de llanto, más violento, entonces pensé que venía de otros problemas, familiares o personales. Instintívamente le dije:
--Déme un abrazo.
Como un cordero obedeció, abrazó fuertemente a un desconocido y se calmó; le extendí mi currículum. Adiós.
Abordé el transporte colectivo que va a mi pueblo cuando anochecía. Noté algo extraordinario, era la misma hora del día anterior, 19:30 horas, y en la fila, atrás de mí, estaba la misma persona que el día anterior: una mujer menuda, de pelo lacio, bellos ojos y piel de adolescente ¿30 años? Abordamos, me senté y comencé a leer un libro escrito por el Dalai Lama; ella, se sentó junto a mí, pero permanecía distante... Cuando llegamos al centro del pueblo, preguntó;
--¿Baja aquí?
Yo no supe qué decir ya que en un pueblo todo mundo se conoce, así que estúpidamente pregunté:
--¿Usted sí?
--No.
--Ayer también nos encontramos, a esta hora.
--¿Sí?
--¿Le gusta la poesía?
--Sí.
--Entonces le regalo este poema; éste es mi currículum.- Ella lo leyó.
--¿Usted lo escribió?
--Si, pero aquí me bajo porque necesito un café y la cafetería aún está abierta; hasta luego.
--¡Me llamo Sonia!
Sonia, Ana Laura, Alma, Carmen... ¿Alguna de ellas o la Literatura?
--¿Por qué no te casas?;búscate alguien que te haga la comida, te atienda, tú sabes; ¡tienes diez años viviendo solo!
--Estoy casado con la Literatura.-- Quisiera contestar, pero ignoran que escribo.
Hace diez años pensé que escribir y tener una pareja era lo ideal. Hoy pienso diferente debido a la experiencia: no ha faltado la mujer que se anime a vivir bajo mi techo, pero entonces me dedico a ella (a sus hijos, si los tiene) pero dejo de leer y de escribir... Poco a poco la situación se hace insoportable para mí: termino por invitarla a regresar a su anterior hogar; lo anterior puede parecer terrible pero no lo es, porque ellas comprenden que obstaculizan mi vida y, por lo general, continúamos como amigos.
El pasado 28 de abril escribí que, en el tren ligero, conocí a una joven de belleza impresionante, pues bien, el domingo pasado (2 de junio) en la mañana, la encontré en una calle del pueblo, atrás de un bote de tamales, pensé en comprarle una torta de tamal para iniciar la plática, ella me reconoció y dejó el puesto para venir a saludarme:
--¿Ya termina de vender?-- Pregunté.
--Ya casi, bueno el puesto es de mi mamá.
--La vez anterior le regalé un poema, ¿quiere que le regale el libro completo?
--Si, gracias, cómo no.-- Dijo y lo recibió.
Comprobé que, aunque no estaba tan presentable como la vez anterior, su belleza se mantenía incólume: los labios ondulantes, los grandes ojos negros, la cabellera oscura, una figura esbelta, sustentada en pìes perfectos que parecían moldear los huaraches; pregunté:
--¿Dónde trabaja?
--Ahorita no estoy trabajando, el Delegado de Xochimilco me había prometido un empleo pero no cumplió su palabra.-- Tuve la sensación de estar frente a un ángel, tal era el grado de inocencia. --Tengo 38 años, ya soy abuela, entré a estudiar ya grande, pero nadie me acepta, me aceptan en labores manuales y eso no quiero.
--Le propongo que concertemos una cita con el Delegado, es mi amigo.
--De acuerdo, yo le llamo por teléfono.
Siete días después no lo ha hecho.
Los viernes acostumbro ir a la ciudad para ver personalmente a los editores, excompañeros de trabajo, amigos; ayer fue, sin duda, un día especial en cuanto a mujeres se refiere. Me explico: en la mañana llegué al plantel 13 del Colegio de Bachilleres, me di cuenta de que no podía saludar a mis excompañeros porque toda la escuela, alumnos y maestros, convivía en el patio, era una especie de muestra gastronómica xochimilca por una parte, de danza prehispánica por la otra; llegué en el momento menos apropiado para platicar, así que saludé y me despedí; antes de de salir, vi que entró a la Subdirección del plantel una mujer desconocida para mí, como de 40 años; decidí entregarle mi currículum para cualquier actividad cultural; toqué la puerta antes de entrar, ella la abrió: una mujer más alta que yo, de piel blanca y cabello castaño, vestida con traje sastre, pasadita de peso:
--¿Es usted maestro?-- Dijo.
--Fui maestro de aquí, en realidad pasé para ponerme a su órdenes.
En ese momento empezó a llorar.
-¿Qué le pasa?
--Es que... Planeamos una actividad muy bonita, pero empezaron a vender ¡pulque! A los alumnos tuve que quitarles el vaso y derramarlo...
Le vino otro ataque de llanto. Le dije:
--Seguramente usted no vive aquí, el pulque no podría faltar en una muestra gastronómica; las costumbres de aquí son respetadas por sus habitantes.
--Ahora entiendo mejor, gracias.
--Olvídelo; le regalaré un libro para que su ánimo cambie...
Llegó otro ataque de llanto, más violento, entonces pensé que venía de otros problemas, familiares o personales. Instintívamente le dije:
--Déme un abrazo.
Como un cordero obedeció, abrazó fuertemente a un desconocido y se calmó; le extendí mi currículum. Adiós.
Abordé el transporte colectivo que va a mi pueblo cuando anochecía. Noté algo extraordinario, era la misma hora del día anterior, 19:30 horas, y en la fila, atrás de mí, estaba la misma persona que el día anterior: una mujer menuda, de pelo lacio, bellos ojos y piel de adolescente ¿30 años? Abordamos, me senté y comencé a leer un libro escrito por el Dalai Lama; ella, se sentó junto a mí, pero permanecía distante... Cuando llegamos al centro del pueblo, preguntó;
--¿Baja aquí?
Yo no supe qué decir ya que en un pueblo todo mundo se conoce, así que estúpidamente pregunté:
--¿Usted sí?
--No.
--Ayer también nos encontramos, a esta hora.
--¿Sí?
--¿Le gusta la poesía?
--Sí.
--Entonces le regalo este poema; éste es mi currículum.- Ella lo leyó.
--¿Usted lo escribió?
--Si, pero aquí me bajo porque necesito un café y la cafetería aún está abierta; hasta luego.
--¡Me llamo Sonia!
Sonia, Ana Laura, Alma, Carmen... ¿Alguna de ellas o la Literatura?
jueves, 7 de junio de 2007
Coral Bracho
Tiene mucho de arbitrario nombrar al mejor poeta de México, para algunos es José Emilio Pacheco, por si hubiera dudas ahí están los premios internacionales que ha recibido en Sudamérica; mi elección de Alberto Blanco es porque me identifico con su forma de escribir, por la misma razón considero a Coral Bracho, a Gloria Gervitz y a Elsa Cross las más notables.
A Coral la he visto sólo en las presentaciones de sus libros, llega acompañada de su esposo, su físico es delgado. Los textos que reproduciré son fragmentos de una antología publicada por el CONACULTA, antología que comprende sus tres libros publicados: "Peces de piel fugaz","El ser que va a morir" y "Tierra de entraña ardiente". Coral nació en 1951 en la Ciudad de México.
Agua de medusas,
agua láctea, sinuosa,
agua de bordes lúbricos; espesura vidriante --Delicuesencia
entre contornos deleitosos. Agua --agua suntuosa
de involución, de languidez
He aquí la mirada del poeta, tratando de aprehender la esencia del agua, tratande mostrar sus propiedades...
Desde la exhalación de estos peces de mármol,
desde la suavidad sedosa
de sus cantos,
de sus ojos ornados
de arenas vítreas,
la quietud de los templos y jardines
A partir de una descripción, la poetisa coloca adjetivos a los peces que su belleza intensifican.
Vivo junto al hombre que amo;
en el lugar cambiante;
en el recinto que colman los siete vientos. A la orilla del
mar.
Y su pasión rebasa en espesor a las olas.
Y su ternura vuelve diáfanos y entrañables los días.
Alimento
de dioses son sus labios; sus brillos graves
y apacibles
El texto anterior está completo y se titula "Sus brillos graves y apacibles".
Coral Bracho es, sin duda, una finísima poeta.
A Coral la he visto sólo en las presentaciones de sus libros, llega acompañada de su esposo, su físico es delgado. Los textos que reproduciré son fragmentos de una antología publicada por el CONACULTA, antología que comprende sus tres libros publicados: "Peces de piel fugaz","El ser que va a morir" y "Tierra de entraña ardiente". Coral nació en 1951 en la Ciudad de México.
Agua de medusas,
agua láctea, sinuosa,
agua de bordes lúbricos; espesura vidriante --Delicuesencia
entre contornos deleitosos. Agua --agua suntuosa
de involución, de languidez
He aquí la mirada del poeta, tratando de aprehender la esencia del agua, tratande mostrar sus propiedades...
Desde la exhalación de estos peces de mármol,
desde la suavidad sedosa
de sus cantos,
de sus ojos ornados
de arenas vítreas,
la quietud de los templos y jardines
A partir de una descripción, la poetisa coloca adjetivos a los peces que su belleza intensifican.
Vivo junto al hombre que amo;
en el lugar cambiante;
en el recinto que colman los siete vientos. A la orilla del
mar.
Y su pasión rebasa en espesor a las olas.
Y su ternura vuelve diáfanos y entrañables los días.
Alimento
de dioses son sus labios; sus brillos graves
y apacibles
El texto anterior está completo y se titula "Sus brillos graves y apacibles".
Coral Bracho es, sin duda, una finísima poeta.
lunes, 4 de junio de 2007
Alberto Blanco
Alberto Blanco es, para mí, el mejor poeta mexicano vivo.
Antes de seguir, quiero aclarar que el texto anterior no lo escribí por vanidad, sino como en el caso de Blanco, tratando de aclarar un poco lo que algunos lectores de mis textos me han dicho: "No los entiendo bien"; recordemos que, en el arte contemporáneo, el poeta propone un cincuenta por ciento; el otro, corresponde a la interpretación del lector, de esta maravillosa manera el lector se convierte en creador. Otra pertinente aclaración es que cuando me vine a vivir a Xochimilco, dejé atrás, y en paz, a una familia: una esposa y dos hijos con quienes desayuno cada domingo; soy abuelo de una única nieta; por cosas del destino, tres de los cuatro integrantes de la familia vivimos solos.
Me enteré de la existencia de Alberto Blanco cuando leí en La jornada, en 1990, que su obra sería editada por la más prestigiada editorial de poesía neoyorquina; el libro, mismo que ahora tengo enfrente, es una antología titulada "Amanecer de los sentidos".
Alberto nació en 1951y es un ente difícil de ver, sólo platico con él cuando se presenta en público: le pido que corrija algunos de mi textos y comentamos acerca de sus actividades como miembro del Sistema Nacional de Creadores: para algunos escritores el Estado mexicano es un Mecenas, no para la mayoría; en mi caso,vivo de la jubilación como profesor, lo cual me evita andar buscando "chambitas".
Alberto fue pianista de un grupo de rock en su adolescencia; el libro que tengo en mis manos, del cual transcribiré tres poemas, está dedicado a sus padres, a su esposa y a sus hijos, de lo cual se infiere que es un hombre feliz.
A semejanza de JEP, Alberto ha publicado diez libros de poesía, pero quizá no es tan conocido porque no es tan fácil de entender, digamos que no es como Jaime Sabines:
1
La muerte
reparte
uniformes
Es el mismo
patio
para todos
En
la única hora
de ninguno.
2
Muy
pronto
para actuar
Muy
tarde para
retirarse
Sólo
quedan
los testigos.
3
La
puerta
es estrecha
El
camino
es estrecho
La
noche es
interminable.
La primera vez que leí el libro no entendí nada, pero empecé a analizar verso por verso y, por ejemplo, en el primer texto, de nueve líneas, me parece que las primeras tres se refieren a los esqueletos, las segundas al panteón y las últimas a la muerte, latente siempre en nosotros, tema básico de la poesía desde Góngora y Quevedo, pasando por Darío, continúando con los poetas actuales.
Antes de seguir, quiero aclarar que el texto anterior no lo escribí por vanidad, sino como en el caso de Blanco, tratando de aclarar un poco lo que algunos lectores de mis textos me han dicho: "No los entiendo bien"; recordemos que, en el arte contemporáneo, el poeta propone un cincuenta por ciento; el otro, corresponde a la interpretación del lector, de esta maravillosa manera el lector se convierte en creador. Otra pertinente aclaración es que cuando me vine a vivir a Xochimilco, dejé atrás, y en paz, a una familia: una esposa y dos hijos con quienes desayuno cada domingo; soy abuelo de una única nieta; por cosas del destino, tres de los cuatro integrantes de la familia vivimos solos.
Me enteré de la existencia de Alberto Blanco cuando leí en La jornada, en 1990, que su obra sería editada por la más prestigiada editorial de poesía neoyorquina; el libro, mismo que ahora tengo enfrente, es una antología titulada "Amanecer de los sentidos".
Alberto nació en 1951y es un ente difícil de ver, sólo platico con él cuando se presenta en público: le pido que corrija algunos de mi textos y comentamos acerca de sus actividades como miembro del Sistema Nacional de Creadores: para algunos escritores el Estado mexicano es un Mecenas, no para la mayoría; en mi caso,vivo de la jubilación como profesor, lo cual me evita andar buscando "chambitas".
Alberto fue pianista de un grupo de rock en su adolescencia; el libro que tengo en mis manos, del cual transcribiré tres poemas, está dedicado a sus padres, a su esposa y a sus hijos, de lo cual se infiere que es un hombre feliz.
A semejanza de JEP, Alberto ha publicado diez libros de poesía, pero quizá no es tan conocido porque no es tan fácil de entender, digamos que no es como Jaime Sabines:
1
La muerte
reparte
uniformes
Es el mismo
patio
para todos
En
la única hora
de ninguno.
2
Muy
pronto
para actuar
Muy
tarde para
retirarse
Sólo
quedan
los testigos.
3
La
puerta
es estrecha
El
camino
es estrecho
La
noche es
interminable.
La primera vez que leí el libro no entendí nada, pero empecé a analizar verso por verso y, por ejemplo, en el primer texto, de nueve líneas, me parece que las primeras tres se refieren a los esqueletos, las segundas al panteón y las últimas a la muerte, latente siempre en nosotros, tema básico de la poesía desde Góngora y Quevedo, pasando por Darío, continúando con los poetas actuales.
sábado, 2 de junio de 2007
San Mateo Xalpa, Xochimilco
¿Por qué vivir en un cuarto frente a las montañas?
Se dice que al ser humano le gusta vivir en uno de estos tres medios naturales: la costa, el valle, la montaña. Recorrí la Delegación de Xochimilco buscando dónde poder escribir y llevar una vida casi monástica; aquí sólo se oye el viento, el canto de los pájaros, un ladrido, el relinchar de un caballo, el canto de los grillos... Vivo en una habitación con una cama, una biblioteca, una televisión, una computadora y cientos de discos, pero lo importante es el paisaje: desde mi ventana veo eternamente pasar las nubes, la lluvia,el sol, la luna...
Es el medio ideal para escribir poesía, creo:
ABRIL
1
Tibieza cuando amanece,
llovizna a mediodía.
En la tarde el viento
quiere llevarse los árboles.
2
Agonizante,
la flor de nochebuena
en una pequeña hoja verde,
revive.
3
Cientos y cientos
de pequeñas golondrinas
aprenden a volar.
Nublan el cielo.
Xochimilco es conocido por las trajineras que pasean por sus canales, sin embargo, la zona de la montaña es muy extensa y alberga a muchos pueblos, el clima es frío. San Mateo Xalpa es un pueblo de paso, la gente que va a trabajar a la Ciudad de México y vive más arriba, pasa necesariamente por aquí: cada noche se ve a los trabajadores en la calle principal, donde se encuentra la iglesia, la escuela y una serie de tienditas, haciendo sus compras para la cena, acto seguido abordan un transporte que los lleve a su pueblo.
Cuando amanece los hombres salen a trabajar y las señoras llevan a sus hijos a las escuelas de Xochimilco, de paso compran víveres porque aquí no hay mercado, regresan al mediodía a preparar la comida; en la tarde los hombres regresan del trabajo.
Vivo en la orillas de San Mateo, paradójicamente, entre el pueblo y mi calle hay un reclusorio grandísimo que se llena de bullicio los días de visita, cuatro a la semana.
Algunos personajes son muy agradables: la vendedora de flores que pasa en las mañanas, la vendedora de frutas, el vendedor de pan que pregona en la tardes, el vendedor de camotes fritos, el comprador de fierro viejo que pasa empujando su carrito; trato de platicar con cada uno de ellos porque estas labores ya no existen en la ciudad.
A veces doy largos paseos en el camino que va a la montaña, a veces recorro los demás pueblos para admirar los diversos paisajes, siempre buscando la imagen poética.
Puedo afirmar que la soledad tiene sus ventajas y sus desventajas, pero por escribir un poema a qué no estaría yo dispuesto?
Se dice que al ser humano le gusta vivir en uno de estos tres medios naturales: la costa, el valle, la montaña. Recorrí la Delegación de Xochimilco buscando dónde poder escribir y llevar una vida casi monástica; aquí sólo se oye el viento, el canto de los pájaros, un ladrido, el relinchar de un caballo, el canto de los grillos... Vivo en una habitación con una cama, una biblioteca, una televisión, una computadora y cientos de discos, pero lo importante es el paisaje: desde mi ventana veo eternamente pasar las nubes, la lluvia,el sol, la luna...
Es el medio ideal para escribir poesía, creo:
ABRIL
1
Tibieza cuando amanece,
llovizna a mediodía.
En la tarde el viento
quiere llevarse los árboles.
2
Agonizante,
la flor de nochebuena
en una pequeña hoja verde,
revive.
3
Cientos y cientos
de pequeñas golondrinas
aprenden a volar.
Nublan el cielo.
Xochimilco es conocido por las trajineras que pasean por sus canales, sin embargo, la zona de la montaña es muy extensa y alberga a muchos pueblos, el clima es frío. San Mateo Xalpa es un pueblo de paso, la gente que va a trabajar a la Ciudad de México y vive más arriba, pasa necesariamente por aquí: cada noche se ve a los trabajadores en la calle principal, donde se encuentra la iglesia, la escuela y una serie de tienditas, haciendo sus compras para la cena, acto seguido abordan un transporte que los lleve a su pueblo.
Cuando amanece los hombres salen a trabajar y las señoras llevan a sus hijos a las escuelas de Xochimilco, de paso compran víveres porque aquí no hay mercado, regresan al mediodía a preparar la comida; en la tarde los hombres regresan del trabajo.
Vivo en la orillas de San Mateo, paradójicamente, entre el pueblo y mi calle hay un reclusorio grandísimo que se llena de bullicio los días de visita, cuatro a la semana.
Algunos personajes son muy agradables: la vendedora de flores que pasa en las mañanas, la vendedora de frutas, el vendedor de pan que pregona en la tardes, el vendedor de camotes fritos, el comprador de fierro viejo que pasa empujando su carrito; trato de platicar con cada uno de ellos porque estas labores ya no existen en la ciudad.
A veces doy largos paseos en el camino que va a la montaña, a veces recorro los demás pueblos para admirar los diversos paisajes, siempre buscando la imagen poética.
Puedo afirmar que la soledad tiene sus ventajas y sus desventajas, pero por escribir un poema a qué no estaría yo dispuesto?
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