jueves, 31 de mayo de 2007

Javier Contreras Villaseñor

Javier era, en el curso Iniciación a la investigación literaria, impartido por Germán Dehesa, el más sobresaliente, así que yo siempre me sentaba cerca de él: cuando hablaba Germán lo escuchaba atentamente y los demás guardábamos silencio, siempre decía algo novedoso porque las lecturas que hacía eran muy atentas, llenas de observaciones sobre el texto. Entonces el grupo creía que sería un gran escritor, pero se dedicó a otra cosa...
Salimos de la Facultad y no lo volvía a ver, cuatro años después,viajando en el Metro me lo encontré, me dijo:
--Vine a la Facultad para recoger el comprobante de mi maestría, pero vivo en Querétaro, tengo una beca para dedicarme a la danza por un año.
--¿A la danza?
--Si, soy coreógrafo.
Desde entonces, 1990, se ha dedicado de lleno a la coreografía, formó un ballet independiente de danza contemporánea, Proyecto Bará, con el cual ha ganado varios reconocimientos nacionales.
Nuestra amistad se renovó y me convertí en asiduo asistente de sus coreografías, aún así no he visto la totalidad de su producción. Hasta donde conozco, Javier es el coreógrafo más intelectual del país, debo ver varias veces una obra para comprender el fondo, pues la primera vez veo más la forma: sus obras se basan en ritos, en ceremonias, en hechos que conmueven al espectador: el amor, el deseo, la pasión, los conflictos que viven los personajes retratados por su lado más humano. Algunas obras las he visto en video porque Javier estudió Letras Hispánicas y cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, simultáneamente.
Javier es de las personas que viaja, a diferencia mía, él ha ido a Cuba, Argentina, Uruguay, Estados Unidos, etc, por motivos profesionales. Profesor en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA, hace dos años se fue de año sabático a Hungría, al regresar traía un libro de poemas bajo el brazo: "Cuaderno de Budapest", libro que fue publicado por la UNAM en 2006; en el año 2000, publicó su primer libro de poesía, "Cuadernos de humo", en Ediciones El Ermitaño. En sus poemas le gusta trabajar la forma, el ritmo de acuerdo con el contenido; sus temas son íntimos: la amistad, el amor, la soledad y la reflexión.
Sentí una particular satisfación el día en que acompañé a Javier a entregarle a Germán Dehesa "Cuadernos de Budapest": ambos se abrazaron después de años de no verse...

lunes, 28 de mayo de 2007

GERMÁN DEHESA

En 1975 entré a estudiar Letras Hispánicas en la UNAM, mis condiscípulos y yo formabamos un grupo de cincuenta; el profesor con más fama y renombre era Mauricio González de la Garza, Licenciado en Psicología, Filosofía e Hispánicas, aparte de una maestría; Mauricio nos dejaba leer un libro cada semana, por lo tanto, cada semana había examen; al final del semestre quedamos quince. Germán Dehesa era otro profesor, divertido y enterado, así que algunos nos inscribimos con él a lo largo de los diez semestres de la carrera; Germán era, además exigente, aunque no tanto como González de la Garza.
Hace treinta y dos años que conozco a Dehesa y aún lo veo como a un maestro: ha formadoa a varias generaciones aparte de la mía; dejó la cátedra en los años ochenta, fundó un grupo de teatro, alquiló un local en la colonia Romero de Terreros, donde dio cursos de Literatura y de Redacción durante el día; funciones en la noche. Recuerdo que Carlos Salinas de Gortarí, Presidente del país y asesino nato, llegó una noche para ver la obra que lo ridiculizaba, los actores se negaba a salir al escenario por miedo hasta que Germán los convenció, Salinas disfruto como enano la función porque se sabía impune; así de difícil ha sido siempre su relación con los Presidentes porque empezó escribir una columna en Novedades criticando al gobierno y hablando de todo en forma divertida y luego la continuó en el diario Reforma, prácticamente, obligó a los lectores de periódico a leer su columna, "La gaceta del Ángel", el nombre alude a las publicaciones de la época de la Reforma y al monumento más famoso de México. Hace unos meses, comentó que recibiría un premio en Nueva York por ser el periodista más leído en América Latina, premio al que no cencedió la menor importancia.
Germán es un hombre "hecho de una pieza", su actitud ha sido invariable a través de los años: crítica e independiente, es decir, admirable, en un país en donde los políticos tiene como única meta obtener dinero, excepciones conocidas.
Una vez terminada la carrera, llevé a Germán mis textos para ser corregidos: sus observaciones eran mínimas, pero durante años jamás se negó; al paso de los treinta y tantos años de conocernos, él me considera su amigo y por esa razón escribió el prólogo de mi último libro, "Luna bajo el árbol".
Entre mis condiscípulos de la Facultad de Filosofía y Letras, tienen cierto renombre Javier Contreras y Alberto Paredes. Germán siempre ha querido publicar una novela pero no tiene tiempo porque actualmente tiene un programa de radio e imparte un curso los martes al medio día, al cual asisto, apenas nos damos un saludo y un abrazo:
--¿Cómo vas poeta?-- me dice.
--Bien.-- contesto y me pongo a pensar que, últimamente, no me llegan ideas a la cabeza.
Cuando pienso en Germán, pienso en la UNAM y al revés.

sábado, 26 de mayo de 2007

ALEJANDRO AURA

En 1995 conocí a Alejandro Aura: supe que fundó un club de lectura, "Las aureolas", en el bar de su propiedad, ubicado en el centro de Coyoacán y fui a oírlo. Un año antes fui a oír música a "El cuervo", ubicado en la plaza de la Conchita, Alejandro en persona recibía a los clientes. El cuervo es el poema más famoso y extenso de Edgar Allan Poe, por eso cuando el bar se cambió al centro de Coyoacán se llamó "El hijo del cuervo".
Alejandro es, sin duda, el mejor lector de México, así que era un placer oír a los clásicos de todos los países y todos los tiempos en su voz. A veces yo le llevaba textos de autores de mi preferencia para que los leyera y Alejandro lo hacía con gusto. Me fascinaban los comentarios que hacía entre lectura y lectura, los cuales aligeraban las dos horas, hablaba de las nuevas publicaciones o de que había platicado con tal escritor...
Hace más de doce años de eso y, ahora que vive en Madrid, lee un joven poeta Hernán Bravo, el actor Arturo Beristáin y Carlos Carranza, joven licenciado en Letras Hispánicas.
En 1998, Alejandro tiene una programa de radio, "La sobremesa de ACIR", y se le ocurre transmitir desde su bar cada viernes, invitando al público a disfrutar de los platillos que él mismo hacía; así que podía convivir con él dos veces a la semana, algunos poemas míos fueron leídos en esas transmisiones, pero lo principal era el ambiente festivo, pues llegaban actrices y cantantes a platicar con la gente después de comer, generalmente con una copa en la mano; recuerdo que me impresionaron particularmente Tania Libertad y Arcelia Ramírez ¡qué mujeres!
Cuando Cuauhtémoc Cárdenas ganó la jefatura del gobierno del Distrito Federal, llamó a Alejandro para que encabezara la Secretaría de Cultura, yo creo que lo llamó porque sabía que contaría con muy pocos recursos y Aura era lo suficientemente hábil para construír una estructura con un presupuesto mínimo. Ahí colaboré como coordinador de los Libro clubes de Xochimilco, recorrí todos los pueblos y decidí venirme a vivir aquí, en un pueblo entre las montañas.
En cierta ocasión quería enviar un libro a una editorial para que se dictaminara si se publicaba o no, así que le pedí que me diera su opinión, me contestó:
--Por esta única vez lo haré, no es mi costumbre, nos vemos el lunes en mi casa.
Me corrigió algunos textos y me dijo que leyera a Marinetí, poeta italiano que también escribe poemas breves.
La obra poética de Alejandro está a lo largo de varios libros, una antología de ellos fue publicada por el FCE; la forma de sus poemas es libre, alternado versos largos con cortos; sus temas son los de cualquier citadino: las personas. los hechos. los barrios, las dichas y tristezas. Personalmente me gustan más sus primeros libros. En prosa mucha gente ha tenido acceso a dos cuentos: uno en los libros oficiales de Español de sexto grado, El circo en la ventana; otro, en La antología del cuento contemporáneo recopilada por Edmundo Valadés, Los baños de Celeste.
Acabo de leer el Blog que escribe Alejandro diariamente en Madrid, en esa página él cuenta su vida y milagros.

jueves, 24 de mayo de 2007

José Emilio Pacheco

Hace 20 años conocí a JEP, como se le conoce popularmente: al terminar la última conferencia de su ciclo anual en El Colegio Nacional, un grupo de admiradores lo invitamos a comer a la Hostería de Santo Domingo y aceptó. Personalmente estaba muy emocionado y pensé que era la única vez que lo vería, así que después de disfrutar de los chiles en nogada, mientras tomábamos una cervezas, le pregunté algo porque en sus textos me daba la impresión de que lo sabía todo:
--¿Qué piensa del futuro de México?
--No sé. Es imposible predecir algo. ¿Quién pudo adivinar que caería el muro de Berlín?
Decidí mostrarle unos poemas para que me diera su opinión, sobre la mesa los corrigió...
Desde entonces, cuando daba una conferencia, yo lo esperaba al final y el accedía a corregir mis textos.
Esta situación duró años, por esta razón todos los libros que publico están dedicados a él.

Hablar de la obra de JEP es hacerlo de un tema muy extenso. Sólo los libros de poesía suman diez: siempre trata el mismo tema, la decadencia de la ciudad de México, algunas particularidades de la vida de los animales, algún gesto que lo decepciona de la vida real.
En prosa me impresionó la estructura de "Ojala estuvieras aquí", novelita que habla del Fascismo. Son más famosas "Las batallas en el desierto" y "El principio del placer", ambas autobiográficas, narran su infancia en la Ciudad de México y la pubertad en Veracruz, respectivamente.
Algunos lectores admiran más su obra como ensayista: cada semana escribe en la revista Proceso acerca de un tema actual o histórico. Su libro sobre "Introducción al modernismo" es un clásico en la carrera de Letras Hispánicas.

El último ciclo de conferencias en el Colegio Nacional, en octubre del año pasado, se refirió a dos poetas mexicanos: Amado Nervo y Manuel José Othón. En otras ocasiones ha hablado de Borges, de Neruda, etc.
Ahora sólo puedo platicar con él en público, cuando al final de la conferencia pide la participación de los asistentes...
En este momento imagino un día en su vida: se levanta tarde porque el día anterior trabajó hasta muy noche, de inmediato lee los periódicos y revistas que llegaron muy temprano a su casa, después revisa su correo eléctronico y contesta algunos mensajes, después retoma los textos que dejó pendientes el día anterior, después toma el libro que está leyendo y relee la página en que lo dejó el día anterior, después trabja de una manera creativa, es decir escribe poesía o prosa hasta que lo rinde el cansancio. No sólo JEP vive así, sino todos los grandes escritores de nuestro país, lo cual es motivo de una inmensa alegría. Es significativo que el escritor piense primero en su obra y después en la familia, la diversión, los amigos, etc, como lo hace el común de la gente. La obsesión de todo escritor es el lenguaje.

martes, 15 de mayo de 2007

Borges,González Dueñas, Las células madre

Jorge Luis Borges el más grande de los poetas del siglo pasado en Latinoamérica. En el mundo hubo otros igualmente notables que después veremos. Borges escribió poesía rimada y poesía libre como nadie lo había hecho antes: en sus textos distinguimos elementos de todo el mundo y de su historia, tratados de una manera brillantísima y, sobre todo, intelectual. Borges cambió el curso de la Literatura Española porque ningúna obra poética es importante si no parte de tales innovaciones. Acerca de la obra de este argentino se han escrito miles de libros en el mundo... y se seguirán escribiendo. Sólo transcribiré un fragmento Poema de los dones, escrito cuando una enfermedad le había quitado la vista:

Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche.

.................................................

De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines;
Yo fatigo sin rumbo los confines
De esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
Y el Occidente, siglos, dinastías,
Símbolos, cosmos y cosmogonías
Brindan los muros pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
Exploro con el báculo indeciso,
Yo, que me figuraba el Paraíso
Bajo la especie de una biblioteca.


Hace veinte años conocí a Daniel González Dueñas, dictó una conferencia, la cantidad de ideas que expuso fue tanta que me dejó asombrado; además era como diez años menor que yo. Le mostré algunos textos y amablemente me los corrigió, pero sobre todo desechó la mayoría, comprendí que él era el único (entre los escritores que conocía) que podía exigirme para obtener pocos poemas buenos, en lugar de tener docenas de poemas malos. Del año 1990 al 2000, le envié cientos de textos, se salvaron unos cuantos, los suficientes para hacer "Cuaderno". El medio literario mexicano se parece mucho al medio político: hay grupos que se consideran "partidos" únicamente para sobrevivir económicamente; Daniel es un escritor independiente como lo es José Emilio Pacheco, es decir, no recibe ayuda de nadie, sean personas o instituciones; casi nadie reconoce su trabajo, a pesar de haber ganado la mayoría de los premios nacionales de Literatura; es poeta, cuentista, novelista, dramaturgo, cineasta y ensayista; cuando me di cuenta de su múltiple labor creativa me expliqué porque nunca lo podía ver: siempre está leyendo o creando... Entendí que para dejar una obra poética debo dedicarme a ella: eso explica que todos mis libros estén dedicados a él, con toda justicia. Esa deuda es de maestro a discípulo.

El descubrimiento de las células madre y su capacidad de reproducir tejidos dañados, revolucionó a la medicina: las células, tomadas de la columna vertebral o del cerebro o de un donador externo, pueden acabar con las enfermedades mortales del siglo XXI, inclusive tales enfermedades pueden curarse en la etapa fetal, si se comprueba que serán un padecimiento a futuro. Continuaremos con este tema.

sábado, 12 de mayo de 2007

Neruda,Gonzalez Dueñas, la mente

El maestro Neruda me enseñó, con su Odas elementales, a ver la profundidad de las cosas sencillas y pequeñas de la vida: Oda al pan, Oda a la cebolla, Oda a los calcetines... Los versos más populares del idioma Español son: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche/Escribir, por ejemplo, "La noche está estrellada", versos que son el inicio del Poema XX; "Es tan corto el amor y tan largo el olvido", del mismo poema, se ha popularizado a través de la música cubana. Finalmente, citaré unos versos particularmente hermosos dedicados a la mujer: "Si solamente me tocaras el corazón/ si solamente pusieras tu boca en mi corazón/tu fina boca, tus dientes,/ si pusieras tu lengua como una flecha roja.", así comienza Barcarola. Seguiremos con Borges.

Otro maestro mío, Daniel González Dueñas, está impartiendo un curso en la Casa de las Humanidades de la UNAM, sita en Coyoacán y me invitó a tomarlo; el curso se llama "Para leer Rayuela de Julio Cortázar." me entusiasma la idea de conocer cómo le hizo Cortázar para escribir una obra así: una especie de juego literario que puede leerse de dos maneras. Además, a DGD he dedicado los libros publicados porque me corrige los textos por correo electrónico; esta
será una oportunidad de convivir un poco, "en vivo", con él.

La mente, ese misterio insondable, que a pocos científicos preocupa por estar inmersos en los viajes espaciales, la cura de enfermedades o la teoría cuántica. El Dalai Lama afirma que los estados mentales se pueden contar por miriadas, yo conozco unos cuántos, casi siempre los mismos, aunque para escribir poemas, en mi caso, recurro a la meditación zen y a otros estados "anormales": el ejercicio, el sueño, el despertar, el juego y la ensoñación. Quizá por eso se dice que, cuando se escribe poesía, se está fuera de sí, se dice también que otro escribe y el poeta es un simple instrumento, en mi caso hay mucho de eso, así que el día que se descubra qué es la mente y cómo se puede manipular, la humanidad dará un salto en la evolución; por lo pronto hay que conformarse con tener localizadas las partes del cerebro que corresponden a las drogas, el lenguaje, las matemáticas, etc.

Texto 6 de "Cuaderno":

Los delfines nadan
en el mar del silencio.

jueves, 10 de mayo de 2007

Vallejo, Penrose, Toledo

Me moriré en París con aguacero
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Memoriré en París --y no me corro--
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

En efecto César Vallejo murió en Paris, como bien lo vio en este poema. Peruano, anterior a Huidobro, Vallejo es el poeta triste por excelencia:

Hay golpes en la vida tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

Sin embargo su obra también habló de la mujer y del asombro de estar vivo:

¡Señores! Hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida. ¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento, para saborear esta emoción formidable, espontánea y reciente de la vida, que hoy, por la primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas.

Los fragmentos son el inicio de los poemas: Piedra negra sobre una piedra blanca, Los heraldos negros y Hallazgo de la vida. "César Vallejo ha muerto." Ahorita me acordé de este texto... mejor les recomiendo que lean su obra.

Roger Penrose, científico cuya entrevista se publicó en La jornada el 27 de abril (en el suplemento), nos inquieta cuando habla de tres realidades, trataré de profundizar un poco en esto. La realidad física es la que distinguían los filósofos empíricos ingleses, es decir, sólo existe aquéllo que percibo con los sentidos, esto va del telescopio, al microscopio, pasando por los quantum, o pequeña partículas que, al ser descubiertas, dispararon el desarrollo de la Física Cuántica. La segunda realidad, la de la experiencia mental parece sencilla, podemos afirmar: "Yo, soy mi mente", soy lo que tengo en la mente, aunque la de mi vecino sea distinta, y aún más la de los animales. ¿Qué percibe un gato, un perro o un insecto? Percibe un mundo distinto al nuestro. Ellos también son su mente. Podemos afirmar que lo que desconoce mi mente es lo que no soy yo, que más allá de mi mente hay un universo que desconozco por completo. La tercera realidad, la de los absolutos matemáticos, según Penrose, es la que sostiene al universo, es decir, los movimientos y las leyes del universo que nos tocó vivir se sustentan en formas matemáticas exactas y correspondientes, esto suena más abstracto pero podemos imaginar una red de fórmulas (líneas imaginarias) que marcan los movimientos de los cuerpos en el espacio exterior. Seguiremos.

Ayer en Coyoacán me encontré a Alejandro Toledo: de inmediato le obsequié un ejemplar de "Luna bajo el árbol".
He visto a Alejandro cinco veces en mi vida pero lo considero mi amigo: sabe mucho de Literatura; escribió un libro sobre "Ulises" de James Joyce, entre otras obras de autores mexicanos, que está publicando el FCE. Alejandro trabajó hace años como reportero y articulista de El universal, después colaboró en Milenio, actualmente trabaja en Diario Monitor, para mi sorpresa, me dijo al despedirnos:
--Dáme tu teléfono, mandaré a un reportero para que te entreviste. Actualmente soy el jefe de la sección cultural del diario.

Cayeron al mar
estrellas de colores.

Estrellas de mar.

Poema 5, de "Cuaderno"

martes, 8 de mayo de 2007

La vida cotidiana

Ayer en la tarde, cuando el calor era sofocante, salí por una cerveza. Cuando regresé, un microbus pasó frente a mí, una mujer me vio, se bajó para saludarme.
--¿Me recuerda?
--Si usted trabajaba en el restaurant del pueblo, donde como a veces.
--Si, soy Silvia.
--¿Quiere pasar a mi casa? Ahí podemos platicar.
--Vamos.
Cruzamos la calle y llegamos a mi pequeña habitación, nos sentamos en la sala. Le dije:
-¿Qué se ha hecho?
--Pues nada...¿Es usted abogado?
--No, pero cuénteme, qué problema tiene...
--Fíjese que mi esposo, bueno no es mi esposo, vivimos muchos años en unión libre, pero era un macho mexicano y me golpeaba; compramos un terreno, pero él me corrió de la casa y ahora quiero recuperar mi parte, ya que él no puede vender sin mi consentimiento.
--¿Tienen hijos?
--Sí, tres; dos mujeres y un varón. La mayor está casada, yo vivo con ella, le cuido a los niños mientras trabaja. La segunda está estudiando. El varón es gay, vive con otra persona.
--¿Quiere trabajar?
--Ahorita no, ahorita quiero recuperar mi terreno; bueno disculpe que le haya quitado su tiempo.
--Al contrario, gracias, regrese cuando quiera.
--Sí, gracias.
Me impresionó tanto el relato que me puse a pensar en la cantidad de mujeres que viven la misma situación, madres solteras les llaman, son miles o millones; llegué a la conclusión de que ellas son quienes sostienen a nuestra sociedad: sin su trabajo, sin su sufrimiento, esta ciudad difícilmente sobreviviría, sobre todo los niños. Su callada labor no es reconocida ni premiada; siempre están buscando remediar su situación, quizá todas las noches busquen una solución y el nuevo día sea una luz de esperanza, pero generalmente se quedan igual: no hay salida, no hay solución. Personalmente siento que en ellas recae parte del sufimiento que me toca; estoy en deuda con ellas.

Volviendo al tema de la ciencia, la entrevista citada concluye con la siguiente afirmación:"No creo en universos paralelos; creo en universos sucesivos." O sea que antes de éste (del Big Bang) hubo otro; después de éste, habra otro. Es inconcebible que a estas alturas haya gente que crea en los ovnis, los marcianos, otros mundos, dioses...Si el sol no es importante, ni la tierra, ni el universo, yo menos, acéptolo.

Recordemos al poeta español que declaró que la poesía americana es mejor que la española: en la España del siglo XX no hubo un Huidobro, un Vallejo, un Neruda o un Borges, poetas que veremos próximamente. La poesía española continúa atada a la rima, al metro, a las formas preestablecidas: soneto, lira, canción, etc., sin entrar de lleno al verso libre, porque siguen creyendo que esas viejas formas reflejan al hombre contemporáneo. Seguiremos con César Vallejo.

Poema 4, de "Cuaderno":

Los pescadores en el muelle
junto al pelícano.

Estáticas sombras.

Comentario: los pescadores, el muelle y el pelícano, no son diferentes; son lo mismo, sombras.

Fe de erratas: la nota de antier debió decir: El Romanticismo empezó con el piano DE CHOPIN y terminó con los boleros.

domingo, 6 de mayo de 2007

La poesía del siglo XX

Retomemos ahora los temas poéticos, a través del siglo pasado, sobre todo el tema de la irrupción del verso libre sustituyendo al rimado. Rubén Darío es el gran poeta de la lengua española hasta la primera mitad del siglo XX, su influencia llega al mundo entero. A la mitad del siglo, los poetas franceses se dan cuenta de que la poesía tradicional no expresa a un ser humano inmerso en un siglo de transformaciones; el siglo XX avanza más que todos los siglos anteriores juntos: Einstein descubre la relatividad y las ciencias cambian; la pintura se manifiesta de múltiples maneras, se vuelve Expresionista, así Picasso pinta dos o tres aspectos de una persona para lograr un fiel retrato psicológico, es decir, el Expresionismo retrata la realidad no como es, sino como el artista la ve; el Marxismo ha logrado cambiar a miles de personas en todo el mundo; el hombre conquista el espacio; la religiones proliferan... Lo anterior tiene una consecuencia terrible para el ser humano: se queda solo porque la ciudad es inhumana: no existen los vínculos que había en los pueblos del siglo XIX, donde la comunidad fue la aldea y la actividad laboral hacía que el hombre se sintiera parte de un reino o nación; la ciudad es fría, aislante: el reino del desamor; en el siglo XXI, como en ningún otro, el hombre siente la necesidad de amar y ser amado, sabe en su yo interno que esa posibilidad está cancelada, el Romanticismo no volverá: inició con el piano y terminó con los boleros que idealizan a la mujer; por otra parte la necesidad primaria es subsistir, tener las condiciones para vivir mañana; esta desorientación ha llevado al citadino a una confusión tal, que se manifiesta en desviaciones de todo tipo: sociales, económicas, familiares... El hombre no se sabe, como en el Renacimiento, el centro del mundo, sino una orilla, la orilla marginal y busca su nueva identidad; en el mundo para algunos fue la ciencia, para otros el arte: Vicente Huidobro, chileno, publica Altazor en la década de los veinte: "Altazor, ¿por qué perdiste tu primera serenidad?/¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa/Con la espada en la mano?/Quièn sembró la angustia en las llanuras de tus ojos/como el adorno de un dios?/¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?/Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir." Altazor es el primer gran poema extenso latinoamericano, unos versos adelante Huidobro escribe: "morirás, se secará tu voz y serás invisible." ¡Qué poema! Pausa; dejémosle aquí para pasado mañana.

Un científico que ha escrito libros con Stephen Hawkin, Roger Penrose, dice: " En mi libro, "El camino a la realidad", distingo tres mundos de la realidad. Por un lado el de la realidad física; por el otro, el de la experiencia mental, y por último, el mundo platónico de los absolutos matemáticos. Así que concibo tres tipos distintos de realidad." Pausa; esto nos llevará semanas o meses, como el tema anterior.

Terminemos con una poesía:

Un templo

Arcos blancos
Un ciprés
Una flor roja

Matinal silencio

De "Cuaderno", el tercer poema.

viernes, 4 de mayo de 2007

La ciencia y el cine chino

Las preguntas que se hace la ciencia hoy, son las mismas que se hizo la Filosofía griega y la Oriental en sus inicios: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Los hombres, atormentados por encontrar la respuesta a tales cuestiones, recurren a la metafísica, la religión, a cualquier forma de leer el incierto futuro (tarot, baraja española, palma de la mano, residuos del café), este inicio de siglo; faltan líderes espirituales: no se ve por ningún lado a un orientador social, nacional o universal; el último fue Gandhi, el formador de la actual India. Ahora la ciencia se acerca, poco a poco, a responder esas grandes cuestiones, con la ventaja de que sus investigaciones son totalmente verificables en un laboratorio. Tres son las grandes vertientes científicas: el origen del universo, el genoma y el cerebro humano. El lector interesado puede comprar libros donde explican que el tiempo no existe, sino como manifestación del espacio; que el universo tuvo un principio y tendrá un fin, como materia que es; que las células madre pueden eliminar las enfermedades de las próximas generaciones... De esto hemos hablado y seguiremos, de una manera más ordenada, como quiere mi amigo. Lector curioso, me doy cuenta de mi insignificancia cuando leo sobre tales vertientes, contínuamente miro hacia el cielo, de ahí este poema de "Luna bajo el árbol":

Un pequeño planeta
en la orilla del universo:
yo.

Sé que los planetas están hechos de materia, constituídos por átomos, como yo. También sé que el sol no se va a acabar dentro de 50 años, que el hombre no puede acercarse al sol y mucho menos reactivarlo con una bomba. (Quizá con una mejor educación los mexicanos no nos tragaríamos ninguna película yanki, las compañías cinematográficas quebrarían.) Mi nieta ignora que la película de la que se salió, es cine comercial, norteamericano. El cine como arte, expresión de la verdad y la belleza, difícilmente podrán hacerlo los norteamericanos. (A propósito los criterios de verdad y belleza son para cualquier arte.) Las dos últimas películas norteamericanas que vi: "En busca de la felicidad" y "Shortbus" (vi es un decir: en cuanto me doy cuenta de su tema, las apago) reflejan la valores: el dinero, las drogas y las perversiones sexuales, es decir, como sociedad están en un callejón sin salida; afortunadamente, aún no es el caso de México, creo. En los puestos de películas pirata busco películas chinas desde que vi "Héroe", "La casa de los cuchillos largos", "El duelo" y "La maldición de la flor dorada". El cine chino es infinitamente superior: ahí no luchan las personas, luchan pueblos enteros por una causa, son películas épicas como las obras de Homero (La Iliada y La Odisea), donde el hombre pasa, de ser común y corriente, a un estado superior, física, mental y socialmente.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Silvia Molina

Este texto debió ser escrito antier, la periodicidad será cada tercer día, pero mi computadora se desprogramó por la interrupción de la corriente eléctrica, hasta ahora está funcionando. Le agradezco a mi amigo, Jaime Suárez, las observaciones hechas a este blog, pero debo aclararle que es imposible agotar un tema como la ciencia o el arte en un párrafo, más bien mi intención es ir retomando cada tema, además, debo considerar que el texto no sea muy largo para que no canse al lector. Ensayaré la forma que propone Jaime, a ver qué sale:
El martes 24 le llevé un ejemplar de "Luna bajo el árbol" a Silvia Molina, Directora deL Departamento de Literatura del INBA, al verme entrar a su oficina, me dijo:
--Tienes el pelo completamente blanco, Jaime.
--Tengo 58 años...
--Yo te gano...
--Felicidades por tu ratificación del cargo en este sexenio. Temía que llegara otra persona, a veces nombran a personas que desconocen el medio, en cambio tú has hecho una excelente.
--Pues sí, tengo la suerte de seguir aquí.
Conocí a Silvia 20 años atrás, cuando era profesor del Colegio de Bachilleres y la invité a mi plantel, su discurso era:
--Yo pensaba que la Literatura era algo formal, con un lenguaje culto, pero cuando leí a José Agustín me di cuenta de que se podía escribir como se habla; así escribí "La primavera debe seguir gris", que obtuvo el premio de primera novela, para mi sorpresa, pues yo era una joven desconocida, después del premio decidí estudiar Letras Hispánicas; la novela trata de la vida que compartimos José Carlos Becerra, un poeta tabasqueño y yo, en Londres, durante la época de los sesenta.
El segundo libro de Silvia fue una novelita "Asunción Kan", la historia de un indígena tabasqueño; después publicó un libro de cuentos y otras novelas más, libros que tiene mucho de autobiográficos, escritos con un estilo distinto al lírico, espontáneo y emotivo de "La primavera debe seguir gris".
Este discurso ella lo repetía en cada plantel que yo trabajaba, así conocí su casa porque iba a recogerla, a su esposo y a sus dos hijas. A través del tiempo ella no ha perdido su sencillez, su amor al trabajo y su interés por la literatura mexicana. Una muestra de ello fue la presentación de mi segundo libro, "En el ojo de la gaviota", en la Casa del poeta.
En su escritorio está la foto de su hija mayor cargando a su nieto, Silvia es abuela, una abuela feliz. Caundo me despedí me dijo:
--Te voy a programar una lectura de "Luna bajo el árbol" en La casa del poeta, pero será hasta dentro de tres o cuatro meses...
--Gracias.

En la cartelera cinematográfica esta "Alerta solar"; mi nieta, una niña de diez años, me platicó el domingo que cuando la estaba viendo prefirió salir de la sala, por las escenas de suspenso y miedo. La propaganda dice: "Un grupo de científicos descubre que el sol morirá dentro de 50 años y que la única forma de impedirlo será injertarle una bomba para hacerla estallar en su interior. Pasada mañana comentaré esto porque ya me alargué. Termino con un poema donde se ve al cielo de otra manera:

Un cielo azul con una estrella
en el centro,
el oscuro contorno de las montañas,
el canto de los grillos.
Por nada del mundo cambiaría este anochecer.

El poema es de "Luna bajo el árbol"