Algunas veces mis vecinos, quienes saben que soy un profesor jubilado y me ven pegado a la computadora, me preguntan:
--¿Por qué no te casas?;búscate alguien que te haga la comida, te atienda, tú sabes; ¡tienes diez años viviendo solo!
--Estoy casado con la Literatura.-- Quisiera contestar, pero ignoran que escribo.
Hace diez años pensé que escribir y tener una pareja era lo ideal. Hoy pienso diferente debido a la experiencia: no ha faltado la mujer que se anime a vivir bajo mi techo, pero entonces me dedico a ella (a sus hijos, si los tiene) pero dejo de leer y de escribir... Poco a poco la situación se hace insoportable para mí: termino por invitarla a regresar a su anterior hogar; lo anterior puede parecer terrible pero no lo es, porque ellas comprenden que obstaculizan mi vida y, por lo general, continúamos como amigos.
El pasado 28 de abril escribí que, en el tren ligero, conocí a una joven de belleza impresionante, pues bien, el domingo pasado (2 de junio) en la mañana, la encontré en una calle del pueblo, atrás de un bote de tamales, pensé en comprarle una torta de tamal para iniciar la plática, ella me reconoció y dejó el puesto para venir a saludarme:
--¿Ya termina de vender?-- Pregunté.
--Ya casi, bueno el puesto es de mi mamá.
--La vez anterior le regalé un poema, ¿quiere que le regale el libro completo?
--Si, gracias, cómo no.-- Dijo y lo recibió.
Comprobé que, aunque no estaba tan presentable como la vez anterior, su belleza se mantenía incólume: los labios ondulantes, los grandes ojos negros, la cabellera oscura, una figura esbelta, sustentada en pìes perfectos que parecían moldear los huaraches; pregunté:
--¿Dónde trabaja?
--Ahorita no estoy trabajando, el Delegado de Xochimilco me había prometido un empleo pero no cumplió su palabra.-- Tuve la sensación de estar frente a un ángel, tal era el grado de inocencia. --Tengo 38 años, ya soy abuela, entré a estudiar ya grande, pero nadie me acepta, me aceptan en labores manuales y eso no quiero.
--Le propongo que concertemos una cita con el Delegado, es mi amigo.
--De acuerdo, yo le llamo por teléfono.
Siete días después no lo ha hecho.
Los viernes acostumbro ir a la ciudad para ver personalmente a los editores, excompañeros de trabajo, amigos; ayer fue, sin duda, un día especial en cuanto a mujeres se refiere. Me explico: en la mañana llegué al plantel 13 del Colegio de Bachilleres, me di cuenta de que no podía saludar a mis excompañeros porque toda la escuela, alumnos y maestros, convivía en el patio, era una especie de muestra gastronómica xochimilca por una parte, de danza prehispánica por la otra; llegué en el momento menos apropiado para platicar, así que saludé y me despedí; antes de de salir, vi que entró a la Subdirección del plantel una mujer desconocida para mí, como de 40 años; decidí entregarle mi currículum para cualquier actividad cultural; toqué la puerta antes de entrar, ella la abrió: una mujer más alta que yo, de piel blanca y cabello castaño, vestida con traje sastre, pasadita de peso:
--¿Es usted maestro?-- Dijo.
--Fui maestro de aquí, en realidad pasé para ponerme a su órdenes.
En ese momento empezó a llorar.
-¿Qué le pasa?
--Es que... Planeamos una actividad muy bonita, pero empezaron a vender ¡pulque! A los alumnos tuve que quitarles el vaso y derramarlo...
Le vino otro ataque de llanto. Le dije:
--Seguramente usted no vive aquí, el pulque no podría faltar en una muestra gastronómica; las costumbres de aquí son respetadas por sus habitantes.
--Ahora entiendo mejor, gracias.
--Olvídelo; le regalaré un libro para que su ánimo cambie...
Llegó otro ataque de llanto, más violento, entonces pensé que venía de otros problemas, familiares o personales. Instintívamente le dije:
--Déme un abrazo.
Como un cordero obedeció, abrazó fuertemente a un desconocido y se calmó; le extendí mi currículum. Adiós.
Abordé el transporte colectivo que va a mi pueblo cuando anochecía. Noté algo extraordinario, era la misma hora del día anterior, 19:30 horas, y en la fila, atrás de mí, estaba la misma persona que el día anterior: una mujer menuda, de pelo lacio, bellos ojos y piel de adolescente ¿30 años? Abordamos, me senté y comencé a leer un libro escrito por el Dalai Lama; ella, se sentó junto a mí, pero permanecía distante... Cuando llegamos al centro del pueblo, preguntó;
--¿Baja aquí?
Yo no supe qué decir ya que en un pueblo todo mundo se conoce, así que estúpidamente pregunté:
--¿Usted sí?
--No.
--Ayer también nos encontramos, a esta hora.
--¿Sí?
--¿Le gusta la poesía?
--Sí.
--Entonces le regalo este poema; éste es mi currículum.- Ella lo leyó.
--¿Usted lo escribió?
--Si, pero aquí me bajo porque necesito un café y la cafetería aún está abierta; hasta luego.
--¡Me llamo Sonia!
Sonia, Ana Laura, Alma, Carmen... ¿Alguna de ellas o la Literatura?
sábado, 9 de junio de 2007
jueves, 7 de junio de 2007
Coral Bracho
Tiene mucho de arbitrario nombrar al mejor poeta de México, para algunos es José Emilio Pacheco, por si hubiera dudas ahí están los premios internacionales que ha recibido en Sudamérica; mi elección de Alberto Blanco es porque me identifico con su forma de escribir, por la misma razón considero a Coral Bracho, a Gloria Gervitz y a Elsa Cross las más notables.
A Coral la he visto sólo en las presentaciones de sus libros, llega acompañada de su esposo, su físico es delgado. Los textos que reproduciré son fragmentos de una antología publicada por el CONACULTA, antología que comprende sus tres libros publicados: "Peces de piel fugaz","El ser que va a morir" y "Tierra de entraña ardiente". Coral nació en 1951 en la Ciudad de México.
Agua de medusas,
agua láctea, sinuosa,
agua de bordes lúbricos; espesura vidriante --Delicuesencia
entre contornos deleitosos. Agua --agua suntuosa
de involución, de languidez
He aquí la mirada del poeta, tratando de aprehender la esencia del agua, tratande mostrar sus propiedades...
Desde la exhalación de estos peces de mármol,
desde la suavidad sedosa
de sus cantos,
de sus ojos ornados
de arenas vítreas,
la quietud de los templos y jardines
A partir de una descripción, la poetisa coloca adjetivos a los peces que su belleza intensifican.
Vivo junto al hombre que amo;
en el lugar cambiante;
en el recinto que colman los siete vientos. A la orilla del
mar.
Y su pasión rebasa en espesor a las olas.
Y su ternura vuelve diáfanos y entrañables los días.
Alimento
de dioses son sus labios; sus brillos graves
y apacibles
El texto anterior está completo y se titula "Sus brillos graves y apacibles".
Coral Bracho es, sin duda, una finísima poeta.
A Coral la he visto sólo en las presentaciones de sus libros, llega acompañada de su esposo, su físico es delgado. Los textos que reproduciré son fragmentos de una antología publicada por el CONACULTA, antología que comprende sus tres libros publicados: "Peces de piel fugaz","El ser que va a morir" y "Tierra de entraña ardiente". Coral nació en 1951 en la Ciudad de México.
Agua de medusas,
agua láctea, sinuosa,
agua de bordes lúbricos; espesura vidriante --Delicuesencia
entre contornos deleitosos. Agua --agua suntuosa
de involución, de languidez
He aquí la mirada del poeta, tratando de aprehender la esencia del agua, tratande mostrar sus propiedades...
Desde la exhalación de estos peces de mármol,
desde la suavidad sedosa
de sus cantos,
de sus ojos ornados
de arenas vítreas,
la quietud de los templos y jardines
A partir de una descripción, la poetisa coloca adjetivos a los peces que su belleza intensifican.
Vivo junto al hombre que amo;
en el lugar cambiante;
en el recinto que colman los siete vientos. A la orilla del
mar.
Y su pasión rebasa en espesor a las olas.
Y su ternura vuelve diáfanos y entrañables los días.
Alimento
de dioses son sus labios; sus brillos graves
y apacibles
El texto anterior está completo y se titula "Sus brillos graves y apacibles".
Coral Bracho es, sin duda, una finísima poeta.
lunes, 4 de junio de 2007
Alberto Blanco
Alberto Blanco es, para mí, el mejor poeta mexicano vivo.
Antes de seguir, quiero aclarar que el texto anterior no lo escribí por vanidad, sino como en el caso de Blanco, tratando de aclarar un poco lo que algunos lectores de mis textos me han dicho: "No los entiendo bien"; recordemos que, en el arte contemporáneo, el poeta propone un cincuenta por ciento; el otro, corresponde a la interpretación del lector, de esta maravillosa manera el lector se convierte en creador. Otra pertinente aclaración es que cuando me vine a vivir a Xochimilco, dejé atrás, y en paz, a una familia: una esposa y dos hijos con quienes desayuno cada domingo; soy abuelo de una única nieta; por cosas del destino, tres de los cuatro integrantes de la familia vivimos solos.
Me enteré de la existencia de Alberto Blanco cuando leí en La jornada, en 1990, que su obra sería editada por la más prestigiada editorial de poesía neoyorquina; el libro, mismo que ahora tengo enfrente, es una antología titulada "Amanecer de los sentidos".
Alberto nació en 1951y es un ente difícil de ver, sólo platico con él cuando se presenta en público: le pido que corrija algunos de mi textos y comentamos acerca de sus actividades como miembro del Sistema Nacional de Creadores: para algunos escritores el Estado mexicano es un Mecenas, no para la mayoría; en mi caso,vivo de la jubilación como profesor, lo cual me evita andar buscando "chambitas".
Alberto fue pianista de un grupo de rock en su adolescencia; el libro que tengo en mis manos, del cual transcribiré tres poemas, está dedicado a sus padres, a su esposa y a sus hijos, de lo cual se infiere que es un hombre feliz.
A semejanza de JEP, Alberto ha publicado diez libros de poesía, pero quizá no es tan conocido porque no es tan fácil de entender, digamos que no es como Jaime Sabines:
1
La muerte
reparte
uniformes
Es el mismo
patio
para todos
En
la única hora
de ninguno.
2
Muy
pronto
para actuar
Muy
tarde para
retirarse
Sólo
quedan
los testigos.
3
La
puerta
es estrecha
El
camino
es estrecho
La
noche es
interminable.
La primera vez que leí el libro no entendí nada, pero empecé a analizar verso por verso y, por ejemplo, en el primer texto, de nueve líneas, me parece que las primeras tres se refieren a los esqueletos, las segundas al panteón y las últimas a la muerte, latente siempre en nosotros, tema básico de la poesía desde Góngora y Quevedo, pasando por Darío, continúando con los poetas actuales.
Antes de seguir, quiero aclarar que el texto anterior no lo escribí por vanidad, sino como en el caso de Blanco, tratando de aclarar un poco lo que algunos lectores de mis textos me han dicho: "No los entiendo bien"; recordemos que, en el arte contemporáneo, el poeta propone un cincuenta por ciento; el otro, corresponde a la interpretación del lector, de esta maravillosa manera el lector se convierte en creador. Otra pertinente aclaración es que cuando me vine a vivir a Xochimilco, dejé atrás, y en paz, a una familia: una esposa y dos hijos con quienes desayuno cada domingo; soy abuelo de una única nieta; por cosas del destino, tres de los cuatro integrantes de la familia vivimos solos.
Me enteré de la existencia de Alberto Blanco cuando leí en La jornada, en 1990, que su obra sería editada por la más prestigiada editorial de poesía neoyorquina; el libro, mismo que ahora tengo enfrente, es una antología titulada "Amanecer de los sentidos".
Alberto nació en 1951y es un ente difícil de ver, sólo platico con él cuando se presenta en público: le pido que corrija algunos de mi textos y comentamos acerca de sus actividades como miembro del Sistema Nacional de Creadores: para algunos escritores el Estado mexicano es un Mecenas, no para la mayoría; en mi caso,vivo de la jubilación como profesor, lo cual me evita andar buscando "chambitas".
Alberto fue pianista de un grupo de rock en su adolescencia; el libro que tengo en mis manos, del cual transcribiré tres poemas, está dedicado a sus padres, a su esposa y a sus hijos, de lo cual se infiere que es un hombre feliz.
A semejanza de JEP, Alberto ha publicado diez libros de poesía, pero quizá no es tan conocido porque no es tan fácil de entender, digamos que no es como Jaime Sabines:
1
La muerte
reparte
uniformes
Es el mismo
patio
para todos
En
la única hora
de ninguno.
2
Muy
pronto
para actuar
Muy
tarde para
retirarse
Sólo
quedan
los testigos.
3
La
puerta
es estrecha
El
camino
es estrecho
La
noche es
interminable.
La primera vez que leí el libro no entendí nada, pero empecé a analizar verso por verso y, por ejemplo, en el primer texto, de nueve líneas, me parece que las primeras tres se refieren a los esqueletos, las segundas al panteón y las últimas a la muerte, latente siempre en nosotros, tema básico de la poesía desde Góngora y Quevedo, pasando por Darío, continúando con los poetas actuales.
sábado, 2 de junio de 2007
San Mateo Xalpa, Xochimilco
¿Por qué vivir en un cuarto frente a las montañas?
Se dice que al ser humano le gusta vivir en uno de estos tres medios naturales: la costa, el valle, la montaña. Recorrí la Delegación de Xochimilco buscando dónde poder escribir y llevar una vida casi monástica; aquí sólo se oye el viento, el canto de los pájaros, un ladrido, el relinchar de un caballo, el canto de los grillos... Vivo en una habitación con una cama, una biblioteca, una televisión, una computadora y cientos de discos, pero lo importante es el paisaje: desde mi ventana veo eternamente pasar las nubes, la lluvia,el sol, la luna...
Es el medio ideal para escribir poesía, creo:
ABRIL
1
Tibieza cuando amanece,
llovizna a mediodía.
En la tarde el viento
quiere llevarse los árboles.
2
Agonizante,
la flor de nochebuena
en una pequeña hoja verde,
revive.
3
Cientos y cientos
de pequeñas golondrinas
aprenden a volar.
Nublan el cielo.
Xochimilco es conocido por las trajineras que pasean por sus canales, sin embargo, la zona de la montaña es muy extensa y alberga a muchos pueblos, el clima es frío. San Mateo Xalpa es un pueblo de paso, la gente que va a trabajar a la Ciudad de México y vive más arriba, pasa necesariamente por aquí: cada noche se ve a los trabajadores en la calle principal, donde se encuentra la iglesia, la escuela y una serie de tienditas, haciendo sus compras para la cena, acto seguido abordan un transporte que los lleve a su pueblo.
Cuando amanece los hombres salen a trabajar y las señoras llevan a sus hijos a las escuelas de Xochimilco, de paso compran víveres porque aquí no hay mercado, regresan al mediodía a preparar la comida; en la tarde los hombres regresan del trabajo.
Vivo en la orillas de San Mateo, paradójicamente, entre el pueblo y mi calle hay un reclusorio grandísimo que se llena de bullicio los días de visita, cuatro a la semana.
Algunos personajes son muy agradables: la vendedora de flores que pasa en las mañanas, la vendedora de frutas, el vendedor de pan que pregona en la tardes, el vendedor de camotes fritos, el comprador de fierro viejo que pasa empujando su carrito; trato de platicar con cada uno de ellos porque estas labores ya no existen en la ciudad.
A veces doy largos paseos en el camino que va a la montaña, a veces recorro los demás pueblos para admirar los diversos paisajes, siempre buscando la imagen poética.
Puedo afirmar que la soledad tiene sus ventajas y sus desventajas, pero por escribir un poema a qué no estaría yo dispuesto?
Se dice que al ser humano le gusta vivir en uno de estos tres medios naturales: la costa, el valle, la montaña. Recorrí la Delegación de Xochimilco buscando dónde poder escribir y llevar una vida casi monástica; aquí sólo se oye el viento, el canto de los pájaros, un ladrido, el relinchar de un caballo, el canto de los grillos... Vivo en una habitación con una cama, una biblioteca, una televisión, una computadora y cientos de discos, pero lo importante es el paisaje: desde mi ventana veo eternamente pasar las nubes, la lluvia,el sol, la luna...
Es el medio ideal para escribir poesía, creo:
ABRIL
1
Tibieza cuando amanece,
llovizna a mediodía.
En la tarde el viento
quiere llevarse los árboles.
2
Agonizante,
la flor de nochebuena
en una pequeña hoja verde,
revive.
3
Cientos y cientos
de pequeñas golondrinas
aprenden a volar.
Nublan el cielo.
Xochimilco es conocido por las trajineras que pasean por sus canales, sin embargo, la zona de la montaña es muy extensa y alberga a muchos pueblos, el clima es frío. San Mateo Xalpa es un pueblo de paso, la gente que va a trabajar a la Ciudad de México y vive más arriba, pasa necesariamente por aquí: cada noche se ve a los trabajadores en la calle principal, donde se encuentra la iglesia, la escuela y una serie de tienditas, haciendo sus compras para la cena, acto seguido abordan un transporte que los lleve a su pueblo.
Cuando amanece los hombres salen a trabajar y las señoras llevan a sus hijos a las escuelas de Xochimilco, de paso compran víveres porque aquí no hay mercado, regresan al mediodía a preparar la comida; en la tarde los hombres regresan del trabajo.
Vivo en la orillas de San Mateo, paradójicamente, entre el pueblo y mi calle hay un reclusorio grandísimo que se llena de bullicio los días de visita, cuatro a la semana.
Algunos personajes son muy agradables: la vendedora de flores que pasa en las mañanas, la vendedora de frutas, el vendedor de pan que pregona en la tardes, el vendedor de camotes fritos, el comprador de fierro viejo que pasa empujando su carrito; trato de platicar con cada uno de ellos porque estas labores ya no existen en la ciudad.
A veces doy largos paseos en el camino que va a la montaña, a veces recorro los demás pueblos para admirar los diversos paisajes, siempre buscando la imagen poética.
Puedo afirmar que la soledad tiene sus ventajas y sus desventajas, pero por escribir un poema a qué no estaría yo dispuesto?
jueves, 31 de mayo de 2007
Javier Contreras Villaseñor
Javier era, en el curso Iniciación a la investigación literaria, impartido por Germán Dehesa, el más sobresaliente, así que yo siempre me sentaba cerca de él: cuando hablaba Germán lo escuchaba atentamente y los demás guardábamos silencio, siempre decía algo novedoso porque las lecturas que hacía eran muy atentas, llenas de observaciones sobre el texto. Entonces el grupo creía que sería un gran escritor, pero se dedicó a otra cosa...
Salimos de la Facultad y no lo volvía a ver, cuatro años después,viajando en el Metro me lo encontré, me dijo:
--Vine a la Facultad para recoger el comprobante de mi maestría, pero vivo en Querétaro, tengo una beca para dedicarme a la danza por un año.
--¿A la danza?
--Si, soy coreógrafo.
Desde entonces, 1990, se ha dedicado de lleno a la coreografía, formó un ballet independiente de danza contemporánea, Proyecto Bará, con el cual ha ganado varios reconocimientos nacionales.
Nuestra amistad se renovó y me convertí en asiduo asistente de sus coreografías, aún así no he visto la totalidad de su producción. Hasta donde conozco, Javier es el coreógrafo más intelectual del país, debo ver varias veces una obra para comprender el fondo, pues la primera vez veo más la forma: sus obras se basan en ritos, en ceremonias, en hechos que conmueven al espectador: el amor, el deseo, la pasión, los conflictos que viven los personajes retratados por su lado más humano. Algunas obras las he visto en video porque Javier estudió Letras Hispánicas y cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, simultáneamente.
Javier es de las personas que viaja, a diferencia mía, él ha ido a Cuba, Argentina, Uruguay, Estados Unidos, etc, por motivos profesionales. Profesor en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA, hace dos años se fue de año sabático a Hungría, al regresar traía un libro de poemas bajo el brazo: "Cuaderno de Budapest", libro que fue publicado por la UNAM en 2006; en el año 2000, publicó su primer libro de poesía, "Cuadernos de humo", en Ediciones El Ermitaño. En sus poemas le gusta trabajar la forma, el ritmo de acuerdo con el contenido; sus temas son íntimos: la amistad, el amor, la soledad y la reflexión.
Sentí una particular satisfación el día en que acompañé a Javier a entregarle a Germán Dehesa "Cuadernos de Budapest": ambos se abrazaron después de años de no verse...
Salimos de la Facultad y no lo volvía a ver, cuatro años después,viajando en el Metro me lo encontré, me dijo:
--Vine a la Facultad para recoger el comprobante de mi maestría, pero vivo en Querétaro, tengo una beca para dedicarme a la danza por un año.
--¿A la danza?
--Si, soy coreógrafo.
Desde entonces, 1990, se ha dedicado de lleno a la coreografía, formó un ballet independiente de danza contemporánea, Proyecto Bará, con el cual ha ganado varios reconocimientos nacionales.
Nuestra amistad se renovó y me convertí en asiduo asistente de sus coreografías, aún así no he visto la totalidad de su producción. Hasta donde conozco, Javier es el coreógrafo más intelectual del país, debo ver varias veces una obra para comprender el fondo, pues la primera vez veo más la forma: sus obras se basan en ritos, en ceremonias, en hechos que conmueven al espectador: el amor, el deseo, la pasión, los conflictos que viven los personajes retratados por su lado más humano. Algunas obras las he visto en video porque Javier estudió Letras Hispánicas y cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, simultáneamente.
Javier es de las personas que viaja, a diferencia mía, él ha ido a Cuba, Argentina, Uruguay, Estados Unidos, etc, por motivos profesionales. Profesor en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA, hace dos años se fue de año sabático a Hungría, al regresar traía un libro de poemas bajo el brazo: "Cuaderno de Budapest", libro que fue publicado por la UNAM en 2006; en el año 2000, publicó su primer libro de poesía, "Cuadernos de humo", en Ediciones El Ermitaño. En sus poemas le gusta trabajar la forma, el ritmo de acuerdo con el contenido; sus temas son íntimos: la amistad, el amor, la soledad y la reflexión.
Sentí una particular satisfación el día en que acompañé a Javier a entregarle a Germán Dehesa "Cuadernos de Budapest": ambos se abrazaron después de años de no verse...
lunes, 28 de mayo de 2007
GERMÁN DEHESA
En 1975 entré a estudiar Letras Hispánicas en la UNAM, mis condiscípulos y yo formabamos un grupo de cincuenta; el profesor con más fama y renombre era Mauricio González de la Garza, Licenciado en Psicología, Filosofía e Hispánicas, aparte de una maestría; Mauricio nos dejaba leer un libro cada semana, por lo tanto, cada semana había examen; al final del semestre quedamos quince. Germán Dehesa era otro profesor, divertido y enterado, así que algunos nos inscribimos con él a lo largo de los diez semestres de la carrera; Germán era, además exigente, aunque no tanto como González de la Garza.
Hace treinta y dos años que conozco a Dehesa y aún lo veo como a un maestro: ha formadoa a varias generaciones aparte de la mía; dejó la cátedra en los años ochenta, fundó un grupo de teatro, alquiló un local en la colonia Romero de Terreros, donde dio cursos de Literatura y de Redacción durante el día; funciones en la noche. Recuerdo que Carlos Salinas de Gortarí, Presidente del país y asesino nato, llegó una noche para ver la obra que lo ridiculizaba, los actores se negaba a salir al escenario por miedo hasta que Germán los convenció, Salinas disfruto como enano la función porque se sabía impune; así de difícil ha sido siempre su relación con los Presidentes porque empezó escribir una columna en Novedades criticando al gobierno y hablando de todo en forma divertida y luego la continuó en el diario Reforma, prácticamente, obligó a los lectores de periódico a leer su columna, "La gaceta del Ángel", el nombre alude a las publicaciones de la época de la Reforma y al monumento más famoso de México. Hace unos meses, comentó que recibiría un premio en Nueva York por ser el periodista más leído en América Latina, premio al que no cencedió la menor importancia.
Germán es un hombre "hecho de una pieza", su actitud ha sido invariable a través de los años: crítica e independiente, es decir, admirable, en un país en donde los políticos tiene como única meta obtener dinero, excepciones conocidas.
Una vez terminada la carrera, llevé a Germán mis textos para ser corregidos: sus observaciones eran mínimas, pero durante años jamás se negó; al paso de los treinta y tantos años de conocernos, él me considera su amigo y por esa razón escribió el prólogo de mi último libro, "Luna bajo el árbol".
Entre mis condiscípulos de la Facultad de Filosofía y Letras, tienen cierto renombre Javier Contreras y Alberto Paredes. Germán siempre ha querido publicar una novela pero no tiene tiempo porque actualmente tiene un programa de radio e imparte un curso los martes al medio día, al cual asisto, apenas nos damos un saludo y un abrazo:
--¿Cómo vas poeta?-- me dice.
--Bien.-- contesto y me pongo a pensar que, últimamente, no me llegan ideas a la cabeza.
Cuando pienso en Germán, pienso en la UNAM y al revés.
Hace treinta y dos años que conozco a Dehesa y aún lo veo como a un maestro: ha formadoa a varias generaciones aparte de la mía; dejó la cátedra en los años ochenta, fundó un grupo de teatro, alquiló un local en la colonia Romero de Terreros, donde dio cursos de Literatura y de Redacción durante el día; funciones en la noche. Recuerdo que Carlos Salinas de Gortarí, Presidente del país y asesino nato, llegó una noche para ver la obra que lo ridiculizaba, los actores se negaba a salir al escenario por miedo hasta que Germán los convenció, Salinas disfruto como enano la función porque se sabía impune; así de difícil ha sido siempre su relación con los Presidentes porque empezó escribir una columna en Novedades criticando al gobierno y hablando de todo en forma divertida y luego la continuó en el diario Reforma, prácticamente, obligó a los lectores de periódico a leer su columna, "La gaceta del Ángel", el nombre alude a las publicaciones de la época de la Reforma y al monumento más famoso de México. Hace unos meses, comentó que recibiría un premio en Nueva York por ser el periodista más leído en América Latina, premio al que no cencedió la menor importancia.
Germán es un hombre "hecho de una pieza", su actitud ha sido invariable a través de los años: crítica e independiente, es decir, admirable, en un país en donde los políticos tiene como única meta obtener dinero, excepciones conocidas.
Una vez terminada la carrera, llevé a Germán mis textos para ser corregidos: sus observaciones eran mínimas, pero durante años jamás se negó; al paso de los treinta y tantos años de conocernos, él me considera su amigo y por esa razón escribió el prólogo de mi último libro, "Luna bajo el árbol".
Entre mis condiscípulos de la Facultad de Filosofía y Letras, tienen cierto renombre Javier Contreras y Alberto Paredes. Germán siempre ha querido publicar una novela pero no tiene tiempo porque actualmente tiene un programa de radio e imparte un curso los martes al medio día, al cual asisto, apenas nos damos un saludo y un abrazo:
--¿Cómo vas poeta?-- me dice.
--Bien.-- contesto y me pongo a pensar que, últimamente, no me llegan ideas a la cabeza.
Cuando pienso en Germán, pienso en la UNAM y al revés.
sábado, 26 de mayo de 2007
ALEJANDRO AURA
En 1995 conocí a Alejandro Aura: supe que fundó un club de lectura, "Las aureolas", en el bar de su propiedad, ubicado en el centro de Coyoacán y fui a oírlo. Un año antes fui a oír música a "El cuervo", ubicado en la plaza de la Conchita, Alejandro en persona recibía a los clientes. El cuervo es el poema más famoso y extenso de Edgar Allan Poe, por eso cuando el bar se cambió al centro de Coyoacán se llamó "El hijo del cuervo".
Alejandro es, sin duda, el mejor lector de México, así que era un placer oír a los clásicos de todos los países y todos los tiempos en su voz. A veces yo le llevaba textos de autores de mi preferencia para que los leyera y Alejandro lo hacía con gusto. Me fascinaban los comentarios que hacía entre lectura y lectura, los cuales aligeraban las dos horas, hablaba de las nuevas publicaciones o de que había platicado con tal escritor...
Hace más de doce años de eso y, ahora que vive en Madrid, lee un joven poeta Hernán Bravo, el actor Arturo Beristáin y Carlos Carranza, joven licenciado en Letras Hispánicas.
En 1998, Alejandro tiene una programa de radio, "La sobremesa de ACIR", y se le ocurre transmitir desde su bar cada viernes, invitando al público a disfrutar de los platillos que él mismo hacía; así que podía convivir con él dos veces a la semana, algunos poemas míos fueron leídos en esas transmisiones, pero lo principal era el ambiente festivo, pues llegaban actrices y cantantes a platicar con la gente después de comer, generalmente con una copa en la mano; recuerdo que me impresionaron particularmente Tania Libertad y Arcelia Ramírez ¡qué mujeres!
Cuando Cuauhtémoc Cárdenas ganó la jefatura del gobierno del Distrito Federal, llamó a Alejandro para que encabezara la Secretaría de Cultura, yo creo que lo llamó porque sabía que contaría con muy pocos recursos y Aura era lo suficientemente hábil para construír una estructura con un presupuesto mínimo. Ahí colaboré como coordinador de los Libro clubes de Xochimilco, recorrí todos los pueblos y decidí venirme a vivir aquí, en un pueblo entre las montañas.
En cierta ocasión quería enviar un libro a una editorial para que se dictaminara si se publicaba o no, así que le pedí que me diera su opinión, me contestó:
--Por esta única vez lo haré, no es mi costumbre, nos vemos el lunes en mi casa.
Me corrigió algunos textos y me dijo que leyera a Marinetí, poeta italiano que también escribe poemas breves.
La obra poética de Alejandro está a lo largo de varios libros, una antología de ellos fue publicada por el FCE; la forma de sus poemas es libre, alternado versos largos con cortos; sus temas son los de cualquier citadino: las personas. los hechos. los barrios, las dichas y tristezas. Personalmente me gustan más sus primeros libros. En prosa mucha gente ha tenido acceso a dos cuentos: uno en los libros oficiales de Español de sexto grado, El circo en la ventana; otro, en La antología del cuento contemporáneo recopilada por Edmundo Valadés, Los baños de Celeste.
Acabo de leer el Blog que escribe Alejandro diariamente en Madrid, en esa página él cuenta su vida y milagros.
Alejandro es, sin duda, el mejor lector de México, así que era un placer oír a los clásicos de todos los países y todos los tiempos en su voz. A veces yo le llevaba textos de autores de mi preferencia para que los leyera y Alejandro lo hacía con gusto. Me fascinaban los comentarios que hacía entre lectura y lectura, los cuales aligeraban las dos horas, hablaba de las nuevas publicaciones o de que había platicado con tal escritor...
Hace más de doce años de eso y, ahora que vive en Madrid, lee un joven poeta Hernán Bravo, el actor Arturo Beristáin y Carlos Carranza, joven licenciado en Letras Hispánicas.
En 1998, Alejandro tiene una programa de radio, "La sobremesa de ACIR", y se le ocurre transmitir desde su bar cada viernes, invitando al público a disfrutar de los platillos que él mismo hacía; así que podía convivir con él dos veces a la semana, algunos poemas míos fueron leídos en esas transmisiones, pero lo principal era el ambiente festivo, pues llegaban actrices y cantantes a platicar con la gente después de comer, generalmente con una copa en la mano; recuerdo que me impresionaron particularmente Tania Libertad y Arcelia Ramírez ¡qué mujeres!
Cuando Cuauhtémoc Cárdenas ganó la jefatura del gobierno del Distrito Federal, llamó a Alejandro para que encabezara la Secretaría de Cultura, yo creo que lo llamó porque sabía que contaría con muy pocos recursos y Aura era lo suficientemente hábil para construír una estructura con un presupuesto mínimo. Ahí colaboré como coordinador de los Libro clubes de Xochimilco, recorrí todos los pueblos y decidí venirme a vivir aquí, en un pueblo entre las montañas.
En cierta ocasión quería enviar un libro a una editorial para que se dictaminara si se publicaba o no, así que le pedí que me diera su opinión, me contestó:
--Por esta única vez lo haré, no es mi costumbre, nos vemos el lunes en mi casa.
Me corrigió algunos textos y me dijo que leyera a Marinetí, poeta italiano que también escribe poemas breves.
La obra poética de Alejandro está a lo largo de varios libros, una antología de ellos fue publicada por el FCE; la forma de sus poemas es libre, alternado versos largos con cortos; sus temas son los de cualquier citadino: las personas. los hechos. los barrios, las dichas y tristezas. Personalmente me gustan más sus primeros libros. En prosa mucha gente ha tenido acceso a dos cuentos: uno en los libros oficiales de Español de sexto grado, El circo en la ventana; otro, en La antología del cuento contemporáneo recopilada por Edmundo Valadés, Los baños de Celeste.
Acabo de leer el Blog que escribe Alejandro diariamente en Madrid, en esa página él cuenta su vida y milagros.
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